La Conquista de la Felicidad por Bertrand Russell

La conquista de la felicidad por Bertrand Russell
La conquista de la felicidad por Bertrand Russell

En “La Conquista de la Felicidad”, el filósofo Bertrand Russell expone 8 causas de la infelicidad y 6 causas de la felicidad.

Su enfoque principal es informar las actitudes de las personas, más que hacer un repaso de condiciones sociales.

“La felicidad, esto es evidente, depende en parte de circunstancias externas y en parte de uno mismo. En este libro nos hemos ocupado de la parte que depende de uno mismo” – Bertrand Russell

Causas de la Infelicidad

1. Infelicidad byroniana

Es la actitud de los “sabios” que tras conocer la fatalidad del optimismo de antaño, creen que su infelicidad demuestra su capacidad intelectual.

“Los que sostienen esta opinión son verdaderamente desgraciados, pero están orgullosos de su desdicha, que atribuyen a la naturaleza misma del universo, y consideran que es la única actitud racional para una persona ilustrada” – Bertran Russell

El filósofo argumenta en contra de esta posición, estableciendo que la persona racional conquista la felicidad.

“Pretendo convencer al lector de que, por mucho que se diga, la razón no representa ningún obstáculo a la felicidad; es más, estoy convencido de que los que, con toda sinceridad, atribuyen sus penas a su visión del universo están poniendo el carro delante de los caballos: la verdad es que son infelices por alguna razón de la que no son conscientes, y esta infelicidad les lleva a recrearse en las características menos agradables del mundo en que viven” – Bertrand Russell

2. Competencia

“Cuando la gente habla de lucha por la vida, en realidad quieren decir lucha por el éxito. Lo que la gente teme cuando se enzarza en la lucha no es no poder conseguirse un desayuno a la mañana siguiente, sino no lograr eclipsar a sus vecinos” – Bertrand Russell

Es compararse con el otro, querer dominarlo, superarlo, y cuando no vemos que lo logramos, sentirnos insatisfechos.

“El problema no afecta simplemente al individuo, ni puede evitarlo un solo individuo en su propio caso aislado. El problema nace de la filosofía de la vida que todos han recibido, según la cual la vida es una contienda, una competición, en la que solo el vencedor merece respeto” – Bertrand Russell

El equilibrio y el disfrute sano son las respuestas a esta condición.

3. Aburrimiento y excitación

“Todas las mejores novelas contienen pasajes aburridos. Una novela que eche chispas desde la primera página a la última seguramente no será muy buena novela. Tampoco las vidas de los grandes hombres han sido apasionantes, excepto en unos cuantos grandes momentos. Sócrates disfrutaba de un banquete de vez en cuando y seguro que se lo pasó muy bien con sus conversaciones mientras la cicuta le hacía efecto, pero la mayor parte de su vida vivió tranquilamente con Xantipa, dando un paseíto por la tarde y tal vez encontrándose con algunos amigos por el camino. Se dice que Kant nunca se alejó más de quince kilómetros de Königsberg en toda su vida. Darwin, después de dar la vuelta al mundo, se pasó el resto de su vida en su casa. Marx, después de incitar a unas cuantas revoluciones, decidió pasar el resto de sus días en el Museo Británico. En general, se comprobará que la vida tranquila es una característica de los grandes hombres, y que sus placeres no fueron del tipo que parecería excitante a ojos ajenos. Ningún gran logro es posible sin trabajo persistente, tan absorbente y difícil que queda poca energía para las formas de diversión más fatigosas, exceptuando las que sirven para recuperar la energía física durante los días de fiesta, cuyo mejor ejemplo podría ser el alpinismo” – Bertrand Russell

Yo creo que Russell hubiese explicado mejor su argumento si hubiese elegido las siguientes palabras: “Estabilidad e Inestabilidad”.

Está bien divertirse, disfrutar, viajar por el mundo, pero una vida demasiado agitada y enfocada en el goce conlleva a vivir embriagado.

Para alcanzar objetivos importantes, es necesario llevar un roce más tranquilo. No todos los días ni siquiera los fines de semana serán una fiesta.

Debes arraigarte, poco a poco, visualizarte en diez años, en un mismo lugar, con los mismos amigos, con la misma rutina.

Para muchos, en especial para los más jóvenes y rebeldes esto es inaceptable, pero la vida te enseña que esos lazos monótonos que pueden parecer aburridos con el tiempo, fundamentan tu felicidad.

¿La razón?

Te hacen una persona estable en vez de inestable.

4. Fatiga

Existen dos tipos de fatiga:

  • Física: que puede ser buena si significa la actividad y vitalidad del ejercicio, pero mala si se refiere al agotamiento de la vida cotidiana.
  • Mental: se refiere a la ansiedad y el estrés que se deriva de las actitudes del individuo así como de las condiciones en que se desempeña. Las preocupaciones nos desgastan mentalmente.

5. Envidia

“Entre todas las características de la condición humana normal, la envidia es la más lamentable; la persona envidiosa no solo desea hacer daño, y lo hace siempre que puede con impunidad; además, la envidia la hace desgraciada. En lugar de obtener placer de lo que tiene, sufre por lo que tienen los demás. Si puede, privará a los demás de sus ventajas, lo que para él es tan deseable como conseguir esas mismas ventajas para sí mismo. Si se deja rienda suelta a esta pasión, se vuelve fatal para todo lo que sea excelente, e incluso para las aplicaciones más útiles de las aptitudes excepcionales. ¿Por qué un médico ha de ir en coche a visitar a sus pacientes, cuando un obrero tiene que ir andando a trabajar? ¿Por qué se ha de permitir que un investigador científico trabaje en un cuarto con calefacción, cuando otros tienen que padecer la inclemencia de los elementos? ¿Por qué un hombre que posee algún raro talento, de gran importancia para el mundo, ha de librarse de las tareas domésticas más fastidiosas? La envidia no encuentra respuesta a estas preguntas. Sin embargo, y por fortuna, existe en la condición humana una pasión que compensa esto: la admiración. Quien desee aumentar la felicidad humana debe procurar aumentar la admiración y reducir la envidia” – Bertrand Russell

La persona envidiosa es tóxica y reactiva. No puede crear nada porque está demasiado preocupado por lo que tienen los demás.

6. El sentimiento de pecado

“A decir verdad, el sentimiento de pecado, lejos de contribuir a una vida mejor, hace justamente lo contrario. Hace desdichado al hombre y le hace sentirse inferior. Al ser desdichado, es probable que tienda a quejarse en exceso de otras personas, lo cual le impide disfrutar de la felicidad en las relaciones personales. Al sentirse inferior, tendrá resentimientos contra los que parecen superiores. Le resultará difícil sentir admiración y fácil sentir envidia. Se irá convirtiendo en una persona desagradable en términos generales y cada vez se encontrará más solo. Una actitud expansiva y generosa hacia los demás no solo aporta felicidad a los demás, sino que es una inmensa fuente de felicidad para su poseedor, ya que hace que todos le aprecien. Pero dicha actitud es prácticamente imposible para el hombre atormentado por el sentimiento de pecado” – Bertrand Russell

Para Russell, el pecado constituye un sentimiento de culpa irracional que le impide a un individuo desempeñarse en sus actividades cotidianas. De tal manera, un simple error o incluso una moral anticuada, se convierte en sacrilegio, y el rechazo social le hace sentir desdichado y abandonado.

7. Manía persecutoria

“La manía persecutoria tiene siempre sus raíces en unconcepto exagerado de nuestros propios méritos. Supongamos que soy autor teatral; para toda persona imparcial tiene que ser evidente que soy el dramaturgo más brillante de nuestra época. Sin embargo, por alguna razón, mis obras casi nunca se representan, y cuando se representan no tienen éxito. ¿Qué explicación tiene esta extraña situación? Evidentemente, empresarios, actores y críticos están conjurados contra mí por algún motivo. Y dicho motivo, por supuesto, es otro gran mérito mío: me he negado a rendir pleitesía a los peces gordos del mundo teatral; no he adulado a los críticos; mis obras contienen verdades como puños, que resultan insoportables para los aludidos. Y así, mis trascendentales méritos languidecen sin ser reconocidos” – Bertrand Russell

Traducción: la victimización te hace infeliz.

8. Miedo a la opinión pública

“Una persona con ciertos gustos y convicciones puede verse rechazada como un paria cuando vive en un ambiente, aunque en otro ambiente sería aceptada como un ser humano perfectamente normal” – Bertrand Russell

Por eso tanto el respeto por la diversidad como por la creatividad del individuo son ingredientes necesarios para la felicidad.

Por eso también el individuo, conociendo su espíritu e identidad, debe expresarse sin miedo.

Causas de la felicidad

1. Entusiasmo

“Tal vez la mejor manera de comprender lo que se entiende por entusiasmo sea considerar los diferentes comportamientos de las personas cuando se sientan a comer. Para algunos, la comida no es más que un aburrimiento; por muy buena que esté, a ellos no les parece interesante. Han comido platos excelentes con anterioridad, posiblemente en casi todas las comidas de su vida. Jamás han sabido lo que es pasarse sin comer hasta que el hambre se convierte en una pasión turbulenta, y han llegado a considerar que las comidas son simples actos convencionales, dictados por las costumbres de la sociedad en que viven. Como cualquier otra cosa, las comidas pueden ser un fastidio, pero no sirve de nada quejarse de ello, porque todo lo demás será aún más fastidioso. Están también los inválidos que comen por puro sentido del deber, porque el médico les ha dicho que es necesario tomar un poco de alimento para conservar la energía. Tenemos, por otra parte, a los epicúreos, que empiezan muy animados y van descubriendo que nada está tan bien cocinado como debería. Otra categoría es la de los glotones, que se lanzan sobre la comida con voracidad, comen demasiado y se quedan hinchados y llenos de gases. Por último, están los que empiezan a comer con buen apetito, disfrutan de la comida y dejan de comer cuando consideran que ya han tenido bastante. Los que participan del banquete de la vida adoptan actitudes similares ante las cosas buenas que la vida les ofrece. El hombre feliz corresponde a nuestro último tipo de comensales” – Bertrand Russell

En pocas palabras: es tener una actitud positiva al encarar la vida, disfrutar el momento, y retirarse cuando se ha tenido suficiente.

2. Cariño

“Una de las principales causas de pérdida de entusiasmo es la sensación de que no nos quieren; y a la inversa, el sentirse amado fomenta el entusiasmo más que ninguna otra cosa. Un hombre puede tener la sensación de que no le quieren por muy diversas razones. Puede que se considere una persona tan horrible que nadie podría amarle; puede que en su infancia haya tenido que acostumbrarse a recibir menos amor que otros niños; y puede tratarse, efectivamente, de una persona a la que nadie quiere. Pero en este último caso, la causa más probable es la falta de confianza en sí mismo, debido a una infancia desgraciada. El hombre que no se siente querido puede adoptar varias actitudes como consecuencia. Puede hacer esfuerzos desesperados para ganarse el afecto de los demás, probablemente mediante actos de excepcional amabilidad. Sin embargo, es muy probable que esto no le salga bien, porque los beneficiarios perciben fácilmente el motivo de tanta bondad, y es típico de la condición humana estar más dispuesta a conceder su afecto a quienes menos lo solicitan. Así pues, el hombre que se propone comprar afecto con actos benévolos queda desilusionado al comprobar la ingratitud humana. Nunca se le ocurre que el afecto que está intentando comprar tiene mucho más valor que los beneficios materiales que ofrece como pago; y, sin embargo, sus actos se basan en esta convicción. Otro hombre, al darse cuenta de que no es amado, puede querer vengarse del mundo, provocando guerras y revoluciones o mojando su pluma en hiel, como Swift. Esta es una reacción heroica a la desgracia, que requiere mucha fuerza de carácter, la suficiente para que un hombre se atreva a enfrentarse al resto del mundo. Pocos hombres son capaces de alcanzar tales alturas; la gran mayoría, tanto hombres como mujeres, cuando no se sienten queridos se hunden en una tímida desesperación, aliviada solo por ocasionales chispazos de envidia y malicia” – Bertrand Russell

El cariño debe ser recíproco. El cariño se gana con el tiempo, desarrollando confianza al dar y hacer pequeños gestos de afecto. El cariño es esencial para que cada individuo tenga la confianza en sí mismo para retroalimentarse de su círculo social.

3. La familia

La estabilidad familiar es un ingrediente necesario para cultivar espíritus estables. Russell considera que la responsabilidad de los padres debe ser recíproco y equitativo. Además, establece que no todo el trabajo les corresponde a ellos. Hay ciertos aspectos, como por ejemplo aprender matemáticas, de los que debe responsabilizarse el sistema educativo.

4. Trabajo

“Puede que no esté muy claro si el trabajo debería clasificarse entre las causas de felicidad o entre las causas de desdicha. Desde luego, hay muchos trabajos que son sumamente desagradables, y un exceso de trabajo es siempre muy penoso. Creo, sin embargo, que si el trabajo no es excesivo, para la mayor parte de la gente hasta la tarea más aburrida es mejor que no hacer nada” – Bertrand Russell

El trabajo dignifica. Te da propósito, placer, y autonomía.

5. Intereses no personales

“Una de las fuentes de infelicidad, fatiga y tensión nerviosa es la incapacidad para interesarse por cosas que no tengan importancia práctica en la vida de uno. El resultado es que la mente consciente no descansa, siempre ocupada en un pequeño número de asuntos, cada uno de los cuales supone probablemente algo de ansiedad y cierto grado de preocupación. Excepto durante el sueño, nunca se le permite a la mente consciente quedar en barbecho para que los pensamientos subconscientes maduren poco a poco su sabiduría. Esto provoca excitabilidad, falta de sagacidad, irritabilidad y pérdida del sentido de la proporción. Todo lo cual es, a la vez, causa y efecto de la fatiga” – Bertrand Russell

Todos necesitamos espacio para relajarnos y olvidarnos del estrés cotidiano. De tal manera, evitamos fatigarnos.

6. Esfuerzo y resignación

Russell aquí realmente se refiere a desarrollar la inteligencia emocional que nos permite invertir nuestras energías de manera equilibrada. Debemos saber esforzarnos  y abstenernos cuando sea necesario. Debemos saber priorizar y enfocarnos en lo que realmente importa.

Por ejemplo: existen problemas que son pasajeros, como una nube gris. Puedes pelear contra el clima o dejar que la nube se marche.

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