Internet de las Cosas y nueva economía: ¿todo gratis y barato?

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En “La Sociedad de Coste Marginal Cero” Jeremy Rifkin analiza los cambios que el Internet de las Cosas y las energías renovables traerán a la nueva economía.

¿Cuales son los cambios estructurales de la nueva economía y el Internet de las Cosas?

Imagina, primero, lo que la aparición de la imprenta ha significado para la humanidad: la propagación de ideas que estallaría durante la Ilustración con el establecimiento de enciclopedias, periódicos, panfletos, libros, entre otros medios de comunicación.

El objetivo de Denis Diderot, por ejemplo, era afectar la opinión pública,  distribuir conocimiento, volver accesible lo que antes estaba controlado por élites en el poder.

Pero la particularidad de su enciclopedia es que requería de… Denis Diderot… uno de los pensadores más importantes de la historia…

La logística, por ende, se “burocratiza” en organizaciones “verticales” con élites capaces de filtrar y emitir información, así como invertir las grandes sumas de capital requeridas para edificar la infraestructura mecánica e industrial y emplear la mano de obra necesaria para hacerla funcionar.

Un último cambio estructural viene dado por la forma en que producimos y consumimos energía. Industrias como la del carbón y los hidrocarburos impulsaron avances tecnológicos que favorecieron la producción en masa de bienes, servicios, e información.

En pocas palabras: las dos primeras revoluciones industriales surgieron gracias a la convergencia de cambios estructurales en comunicación, logística, y energía, que conformaron organizaciones jerarquizadas capaces de invertir y producir cuantiosas sumas de capital, lo cual, desde el punto de vista del desarrollo social, generó oportunidades y desafíos, ya que los sistemas de propiedad tendieron a favorecer tanto la prosperidad como la distribución desigual de los recursos.

La tercera revolución industrial, en cambio, se caracteriza por reformar todo este ecosistema.

Tres cambios estructurales

  1. Comunicacional: surge gracias al internet y las tecnologías digitales.
  2. Energética surge gracias a las energías renovables y la concientización sobre el cambio climático.
  3. La reestructuración en logística implica un acercamiento de las relaciones en espacio-tiempo así como organizaciones horizontales que favorecen la cooperación grupal para llevar a cabo un proyecto de manera rápida y descentralizada.

El Internet de las Cosas es una infraestructura que fusiona estos tres factores.la sociedad de coste marginal cero jeremy rifkin

Piensa en el Li-Fi y la posibilidad de generar energía e internet con equipos que funcionan con sinergia.

Piensa también en Wikipedia como la enciclopedia de nuestros tiempos, aquella que no necesita de un Diderot, sino de miles de voluntarios alrededor del mundo que se aseguran de editar este contenido en sistemas de producción que ya no constituyen la propiedad sino lo que Benkler catalogó como “procomún“.

Ahora piensa en el Li-Fi, las energías renovables, la Wikipedia, las impresoras 3D, los MOOCs, todo conectado al Internet de las Cosas, y cómo se están abriendo las oportunidades para que el “Do-It-Yourself” sea cada vez más próspero gracias a una especie de “Do-It-With-Everybody” donde sistemas cooperativos de “prosumidores” intercambian información, bienes y servicios.

¿Todo gratis y barato?

La premisa de Rifkin es sencilla: el Internet de las Cosas trae consigo la convergencia de revoluciones en comunicación, energía y logística que cambian la estructura del capitalismo porque facilitan la economía colaborativa. Consecuentemente, veremos que los individuos al cooperar en este sistema podrán adquirir productos al margen del costo de producción como ocurre con Wikipedia pero ahora también sucederá con otros bienes y servicios.

La tendencia que observa Rifkin es parecida a la que analizan autores como Naím, Benkler, Castells, Shirky, de la organización vertical a la horizontal promovida por las nuevas tecnologías.

Ahora bien, Rifkin imagina una sociedad colaborativa utópica donde no todo es necesariamente “gratis” sino que todo se compra y vende por el costo de producción, es decir, barato.

Conclusiones

Si aprecio y apoyo el beneficio que pueden traer las nuevas tecnologías para el bienestar social, tengo un par de problemas con su argumento:

  • La tecnología de por sí abre brechas sociales. Tener un panel solar y una conexión a la red requiere de capital.
  • Esa infraestructura a su vez requiere de expertos que la hagan funcionar, un panel solar no lo diseña cualquiera y las materias primas necesarias para ensamblarlo tampoco. Por ende, sigue habiendo lugar para los sistemas de propiedad así como la ley de la oferta y demanda. El argumento de Rifkin sería que la red colaborativa más una impresora 3D (o algo similar) permitiría enviar códigos sobre cómo cada individuo puede producir bienes en sus hogares. Pero no todos podemos hacerlo todo: que exista una receta de cinnabon en la web no quiere decir que vaya a hacerlo ni que me vaya a quedar tan bien como a un chef pastelero. El “know-how” es un valor agregado, por lo que los países que continuarán en la vanguardia, seguirán siendo aquellos que atraen los mejores talentos.

Opino que este sistema híbrido entre “propiedad” y “procomún” continuará existiendo.

Es posible que, cuando la organización horizontal degenere en desorden y anarquía, confiemos en nuestros líderes, mientras que cuando la organización vertical desintegre las relaciones sociales para favorecer grupos de poder, aprovechemos las nuevas capacidades a nuestra disposición.

Se puede ver desde el enfoque de las capacidades y desde una teoría de la justicia pragmática en la que la elección social, conformada por el escrutinio público, nos ayude a tomar decisiones.

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