La Teoría e Idea de la Justicia de Amartya Sen

justicia sen

En “La Idea de la Justicia” Amartya Sen revisa las principales teorías que sirven de fundamento para el derecho social.

Si tuviera que resumir sus ideas en cuatro viñetas diría que su teoría de la justicia consiste de:

  1. La justicia realizada (sobre la trascendental)
  2. El enfoque de las capacidades (no limitativo)
  3. Razón pública
  4. Teoría de la elección social

Estos puntos no están en un orden particular, ni existe una prioridad de uno por sobre el otro, sino que se encuentran interconectados. Los siguientes conceptos nos ayudan a entender mejor La Idea de la Justicia de Amartya Sen:

  1. Razón
  2. Objetividad
  3. Espectador imparcial
  4. El problema institucional
  5. Teoría de la elección social
  6. La justicia imperfecta
  7. Decisiones racionales y emocionales
  8. Capacidades
  9. ¿Igualdad de qué?
  10. Libertad de expresión
  11. Lecturas para complementar lo aprendido

 

1. Razón

La idea es entender, no solo nuestro interés personal, sino también cómo nuestras acciones afectan las vidas de los demás.

Si bien es cierto que las personas actúan en base a su interés personal, también se preocupan por el bienestar de los demás sin esperar nada o muy poco a cambio.

Ahora bien, ¿sirve de algo el concepto de “razón” o acaso la Ilustración exageró su promesa?

“¿Es correcto culpar a la Ilustración por la propensión a certezas prematuras y las creencias incuestionables de líderes políticos, dada la importancia preeminente que muchos autores de la Ilustración le otorgaban al rol de la razón en la toma de decisiones, en particular en contra de la creencia ciega?” (Sen, 2009)*1.

El argumento de Sen es que la razón importa y que las emociones la complementan, ambas afectando nuestra capacidad para reflexionar por lo que debemos reconocerlas y comprender su alcance.

La razón, entonces, no es fría sino que también requiere de inteligencia emocional.

El escrutinio razonado no tiene que ver con un procedimiento asegurado para no equivocarnos jamás, sino que consiste en ser tan objetivos como podamos.

 

2. Objetividad

La objetividad no consiste en la descripción de ciertos objetos porque la ética es práctica: contiene creencias filosóficas y hechos fácticos. La búsqueda de la objetividad no tiene un procedimiento perfecto sino que requiere del escrutinio.

La idea general es que la deliberación pública juega un rol sustancial porque significa que todos podemos ser razonables si estamos abiertos a escuchar los puntos de vista de los demás, deliberando y debatiendo para llegar a acuerdos.

En ese sentido, la objetividad existe cuando una concepción sobrevive el escrutinio informado de distintos sectores.

Consecuentemente, decimos que la razón pública libre es central para la democracia y para alcanzar la justicia social.

 

3. El espectador imparcial

Esta teoría surge de los ensayos de Adam Smith quien argumentaba a favor de una discusión que superara el etnocentrismo que ignora perspectivas incómodas para una cultura particular.

Según Sen, Smith creía en traer una variedad de perspectivas basadas en experiencias diversas en vez de conformarnos con encuentros entre personas de un circuito cerrado quienes tienen los mismos prejuicios y no aportan nada nuevo.

El espectador imparcial no es un árbitro sino que sus evaluaciones pueden ser útiles para resolver problemas.

Tres diferencias entre el espectador imparcial y la posición original de John Rawls:

  1. La imparcialidad abierta: aceptar que el Otro me puede iluminar;
  2. El énfasis comparativo más allá del trascendental;
  3. Agregar complejidad a la conformación de  instituciones justas, para analizar las realizaciones sociales.

El espectador imparcial es una herramienta para alimentar el escrutinio crítico y la discusión pública, no se trata de un árbitro que busca la unanimidad.

El espectador imparcial es un agente foráneo al grupo focal que puede contribuir en la resolución de diatribas. Este tipo de imparcialidad es “abierta” en vez de cerrada y se diferencia de la posición original y el velo de ignorancia de Rawls.

Las “posiciones originales” segregadas, quizá sean una buena manera de imaginar qué pasaría si desarmamos nuestros intereses, pero no garantizan el escrutinio continuo.

Prevenir catástrofes, por ejemplo, requiere del escrutinio a estrategias, principios y prioridades. Preocuparse por el bienestar de los demás es un comienzo pero es insuficiente porque para que nuestras acciones sean efectivas requerimos del poder de la razón pública y de la objetividad.

 

4. El problema institucional

Las contrabalanzas al poder son importantes, las instituciones también lo son, pero ellas se deben ver como medios para promover la justicia y no como como que si ellas mismas fueran la justicia.

Buenas instituciones significan algunos de los logros para alcanzar la justicia pero son una parte no la totalidad, los hechos que viven las personas en su cotidianidad también importan.

El buen comportamiento debe ir más allá de la obligación por la fuerza, las personas deben tener la moral para asumir su rol voluntario.

 

5. Teoría de la elección social

Una teoría de la justicia debe involucrar las realizaciones dadas en la vida de las personas junto con una teoría de la decisión.

Kenneth Arrow , por ejemplo, construyó una teoría de la elección social estructurada y analítica, con axiomas definidos y examinados, cuyas elecciones satisfacen condiciones mínimas de razón, de donde emergen las prioridades.

Si la elección racional en condiciones democráticas no puede lograrse a través de un procedimiento específico, la información es crucial para resolver este problema.

Los procedimientos de elección política (votar) o de evaluación económica  (PIB) pueden ocurrir con poca información, excepto en las discusiones al respecto. El voto solo nos dice que un candidato obtuvo más votos que otros, la justicia requiere mucho más.

A la teoría de la decisión le concierne la base racional de los juicios sociales y elecciones públicas al escoger entre distintas alternativas, priorizando distintos estados desde un punto de vista social, de acuerdo a las evaluaciones de la gente involucrada. Esto es diferente a la búsqueda de una alternativa suprema entre todas las alternativas que se derivan de las teorías de la justicia.

 

6. La justicia imperfecta

¿Pero acaso una teoría comparativa nos llevaría a la identificación de alternativas trascendentales?

Es un error pensar que si una teoría de la justicia no es perfecta entonces es un fracaso, debemos aceptar concepciones incompletas.

Una teoría de la justicia debe estimar que nuestros esfuerzos serán insuficientes y que nuestros juicios pueden ser imperfectos, de hecho, el fin, puede no llegar.

Una teoría de la justicia que acepta que a pesar del esfuerzo y el trabajo realizado, su juicio puede quedar incompleto, podrá llegar a conclusiones cada vez más fuertes y progresivas.

Una teoría tiende a quedar incompleta porque hace falta información o porque a nuestro juicio le quedan cosas por resolver o porque incluso luego de los acuerdos necesarios las personas siguen teniendo sus diferencias.

Donde las teorías trascendentales intentan responder la pregunta: “¿qué es una sociedad justa?”, la teoría comparativa de la justicia no cree que ese sea un buen lugar para empezar, de hecho, podría establecer que ni siquiera es el fin, la teoría comparativa no necesita una respuesta a esa pregunta.

¿Cuáles entonces son los puntos relevantes de la teoría de la decisión para la teoría de la justicia?

  1. Enfoque en lo comparativo, no solo en lo trascendental: se concentra en la razón práctica sobre qué se debe elegir y cuáles decisiones se deben tomar en vez de en especular sobre una sociedad perfecta bajo la cual no habrá acuerdo. Una teoría de la justicia debe decir algo sobre las elecciones que se ofrecen y no solo sobre un mundo imaginario.
  2. Reconocer la pluralidad de principios en competencia: existen una variedad de opciones razonables.
  3. Permitir y facilitar la reevaluación: debemos analizar y revisar nuestras convicciones por más que parezcan perfectas.
  4. Permitir resoluciones parciales: la teoría de la decisión implica que incluso una teoría sólida puede quedar incompleta. Puede quedar incompleta por razones afirmativas, sin poder nivelar una concepción por sobre otra o por razones tentativas desde el punto de vista operacional.
  5. Diversidad de interpretaciones: se involucra al Otro bien sea porque se afecta sus interés personal o porque sus juicios pueden iluminar la discusión.
  6. Énfasis en una razón precisa: a pesar de que los valores son complejos, debemos ser lo más explícitos posible, debemos hacer el mayor esfuerzo posible.
  7. Rol de la razón pública en la elección social: todo esto suma a que haya una discusión y un escrutinio entre distintas teorías que permita alimentar las conversaciones que derivarán en los acuerdos y en la toma de decisiones.

 

7. Decisiones racionales y emocionales

Según Sen, una teoría de la decisión racional debe tomar en cuenta el rol de las pasiones y los impulsos, involucrando como referencia las teorías de Kahneman, Slovik y Tversky (por supuesto hay muchos otros otros autores como Damasio, Lakoff, Pinker, etc.).

La premisa de Sen consiste en no presumir que las personas siempre actúan de modo racional sino de que no están completamente alienadas de la razón, es decir, aunque cometan errores, sí son capaces de sopesar sus decisiones y las de los demás. La demandas de la razón están en la actitud y esfuerzo que ello conlleva.

Eso puede implicar actuar en base al interés personal, según la economía clásica, pero también existen suficientes evidencias de que los seres humanos actúan de forma altruista esperando nada o muy poco a cambio. La idea de la justicia es someter esa decisión al escrutinio crítico.

Esto no quiere decir que todas las decisiones que tomamos en nuestras vidas deben ser sometidas al escrutinio, eso sería imposible. Lo que quiere decir Sen es que una decisión solo puede ser considerada como “racional” si fuera sostenible a lo largo del tiempo luego del escrutinio crítico.

Si el escrutinio es necesario para la razón, se puede ser altruista o valorar nuestro interés personal sin violar las normas de la racionalidad porque lo importante es ser objetivos (según fuera definido anteriormente).

En base a eso, Sen argumenta que incluso la teoría de Adam Smith va más allá del interés y “amor” personal. Otros valores como la simpatía, la generosidad, y el espíritu público forman parte de su filosofía.

Smith ha sido citado por el “amor propio” que beneficiaba los intercambios de los comerciantes. Según el análisis de Sen, esa cita es específica a las motivaciones del intercambio, pero esa no necesariamente es, ni siquiera en Smith, la totalidad de la razón.

La elección social tiene que considerar las realizaciones y no solo las consecuencias, es decir, los actores, procesos y relaciones, más que resultados parciales.

 

8. Capacidades

  1. Enfoque informacional: al comparar ventajas individuales, pero sin establecer una fórmula específica.
  2. Énfasis en la pluralidad de factores que pueden afectar nuestras vidas.

La diferencia entre los bienes primarios, las utilidades, y las capacidades es que las últimas van más allá de la “redistribución” de un beneficio. Las capacidades reforman los medios para transformarlos en oportunidades genuinas, dándonos la libertad sustancial para lograr fines razonables.

 

 

9. ¿Igualdad de qué?

¿De derechos, de utilidades, de bienes primarios?

Sen podría sugerir la igualdad de capacidades, pero duda que pueda haber unanimidad cuando pretendemos responder “¿igualdad de qué?” porque existen demandas diversas.

En ese sentido, está de acuerdo con Rawls en la prioridad de la libertad pero es mucho más flexible, hay posibilidades intermedias que deben ser sometidas al escrutinio.

 

10. Libertad de expresión

Si comprendemos el rol de la “razón pública” para una teoría de la justicia, comprenderemos el rol de la libertad de expresión:

  1. Contribución directa al mejoramiento de nuestra calidad de vida, al comunicarnos y entender mejor nuestro mundo.
  2. Rol informativo: al diseminar el conocimiento y permitir el escrutinio crítico.
  3. Función protección: dar voz a los rechazados y marginados lo cual contribuye a la seguridad humana. Los líderes pueden sobrevivir la hambruna, pero si se enfrentan constantemente a la opinión pública y confrontan elecciones, pagarán un precio.
  4. Formación de valores: con comunicaciones abiertas y argumentativas.
  5. Facilitar la razón pública para la búsqueda de la justicia.

 

 

Citas originales en inglés

*1: “Is it really right to place the blame for the propensity towards premature certainties and the unquestioned beliefs of gruesome political leaders on the Enlightenment tradition, given the pre-eminent importance that so many Enlightenment authors attached to the role of reasoning in making choices, particularly against reliance on blind belief? Indeed, one of the main points in favour of reason is that it helps us to scrutinize ideology and blind belief.” (Sen, 2009).

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  1. Libro: “Reconceptualizar el Desarrollo en la Era de la Información Global” ed. por Castells y Himanen (2014) – richardtahan
  2. Libro: “La Sociedad de Coste Marginal Cero” por Jeremy Rifkin – richardtahan

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