¿Qué es la justicia? De John Rawls a Amartya Sen

justicia

La Idea de la Justicia por Amartya Sen nos introduce al legado de la Teoría de la Justicia de John Rawls para luego reformar sus postulados desde dos dimensiones principales:

  1. Crítica a la tradición trascendental con John Rawls como máximo exponente.
  2. Constitución de una teoría de la elección social con base en el enfoque de las capacidades.

Crítica a la tradición trascendental

Si pensamos en la tradición contractual, citaremos a autores como Hobbes, Locke, Rousseau, Kant, Rawls, entre otros.

El análisis de Sen lo lleva a concluir que estas concepciones de la justicia son insuficientes por tres razones principales:

  1. Una teoría de la justicia que sirva como base del razonamiento práctico debe incluir maneras de juzgar cómo reducir la injusticia y avanzar la justicia en vez de tener como único objetivo describir una supuesta sociedad perfecta.
  2. Si bien se pueden comparar distintas concepciones de la justicia para resolver diatribas, permitiéndonos preferir algunas teorías sobre otras, en la práctica también existen comparaciones de difícil resolución, es decir, podemos encontrar varias teorías que sobreviven el escrutinio crítico. Por lo tanto, debemos tener la capacidad de decidir y elegir entre teorías igualmente racionales.
  3. La injusticia puede estar conectada con problemas de conducta más que con faltas institucionales. La justicia depende de la vida que las personas pueden llevar a cabo y no solo con la naturaleza de las instituciones que las rodean. Muchas teorías de las justicia se enfocan en “establecer instituciones justas”, dejando por fuera el rol del comportamiento cotidiano.

Ahora bien, esto no quiere decir que las instituciones no importen: ellas son uno de los instrumentos primordiales en la búsqueda de la justicia contribuyendo a las vidas que las personas pueden vivir según lo que valoren razonablemente así como facilitando nuestra habilidad de constituir una discusión pública que analice y critique valores y prioridades.

Esta idea de la razón pública es crucial para comprender la democracia que se imagina Sen, aquella que permite la discusión entre voces múltiples.

Requerimos de la razón para distinguir lo justo de lo injusto cuando nace una nación pero también en una circunstancia particular.

El institucionalismo trascendental se concentra en encontrar una forma de justicia perfecta (en vez de la comparación de distintas concepciones de la justicia), y en esa búsqueda, constituir instituciones respectivamente “perfectas”. El comportamiento y las interacciones sociales, en ese sentido, se derivan de este “arreglo institucional” en vez de la “realización social”, que no es un “comportamiento ideal” sino aquel influenciado por distintos factores en un momento dado.

Consecuentemente, la alternativa a la tradición contractual es la comparativa, es decir, aquella seguida por autores como Smith, Condorcet, Bentham, Marx, Mill, entre otros, que consiste, no en establecer un sentido de la justicia perfecta “a priori”, sino en analizar distintas ideas, vías, procesos de sociedades que existieron, existen o pueden emerger, para remover las injusticias que vemos en nuestra vida cotidiana.

En pocas palabras: esta segunda tradición es más empírica. Lo que asemeja a estos autores no es que Adam Smith fuera un marxista o que Karl Marx fuera un liberal, sino que ambos estudiaron hechos e ideas y propusieron soluciones a los problemas que veían, por supuesto que con aciertos y desaciertos, pero por eso precisamente es que toda teoría debe someterse al escrutinio público, como diría John Stuart Mill, para que nos podamos beneficiar del choque de argumentos, dejando las verdades que en la práctica resuelven las controversias.

Por ende, la justicia no culmina cuando “arreglamos” instituciones perfectas según una concepción particular, sino cuando vemos en los logros realizados que estamos siendo justos. Es decir: puedo tener los mejores poderes públicos del mundo, pero si la pobreza aumenta, la injusticia también lo hace.

Resolver la pobreza no se deriva de un principio perfecto, sino de la evaluación comparativa de alternativas, valores y prioridades, es por eso que Sen propone la teoría de la decisión y el enfoque de las capacidades como medios para alcanzar la justicia.

Las capacidades son logros sociales que van más allá de las “utilidades” o “placeres” de la felicidad, ya que incluye nuestras libertades (derechos) y el sentido de responsabilidad hacia ellas (deberes). La libertad de elegir nos da la oportunidad de decidir qué debemos hacer, lo cual implica responsabilizarnos por el curso de nuestras vidas.

Al enfocar la justicia no hacia el “arreglo institucional” sino hacia la “realización social” también nos enfocamos en “prevenir la injusticia” más que en “soñar con alcanzar una forma de justicia perfecta”.

Un ejemplo que nos da Sen sobre esto es la abolición de la esclavitud. ¿Acaso abolir la esclavitud significó el fin de la injusticia, acaso significó un mundo perfectamente justo? No. Pero la esclavitud es una forma de injusticia inaceptable, cuya solución no consiste en imaginar una utopía sino en identificar el problema y evaluar los medios para erradicarlo, con ello mejorando progresivamente la justicia.

Otro problema para la tradición trascendental es el asunto “global” Las teorías contractuales por lo general se limitan al Estado-Nación y todo fuera de ello queda fuera de su soberanía. Por lo tanto, resolver diatribas internacionales requeriría una especie de “gobierno global”, idea que puede trancar el juego diplomático.

Consecuentemente, el enfoque de la realización social implicaría, no solo la presencia de instituciones, sino también una discusión pública y un escrutinio que nos permita prevenir y erradicar injusticias globales, basándonos en la teoría de la decisión y el enfoque de las capacidades.

 

Crítica a la justicia de Rawls

Lecciones positivas del enfoque de Rawls

  1. La “imparcialidad” es central para la justicia.
  2. La objetividad establece el fundamento público para aplicar el juicio y llegar a conclusiones en base a razones y hechos luego de un proceso de discusión y reflexión.
  3. Las personas tienen poderes morales relacionados a su capacidad para percibir la justicia, yendo más allá del interés personal para acercarse a la “imparcialidad” y con ello pudiendo ser “racionales” o “razonables”.
  4. La prioridad de la libertad es esencial para comprender el rol que juega en la vida de los individuos, personalmente, y de las sociedades, a la hora de constituir la razón pública.
  5. Su insistencia en la imparcialidad que debe existir en los procesos, es decir, la igualdad de oportunidades, siendo un enfoque que va más allá de la disparidad salarial, incluyendo otras injusticias como la exclusión de ciertos individuos por su raza o género.
  6. El principio de diferencia y su énfasis en levantar a quienes les va peor, removiendo su privación a bienes primarios.
  7. Su enfoque en los bienes primarios (los medios generales para que podamos seguir nuestros objetivos), dándole importancia al rol de la libertad para que las personas tengan oportunidades reales de vivir las vidas que quieren.

Problemas del enfoque de Rawls que se pueden resolver

  1. Se ha dicho que la prioridad de la libertad es demasiado extrema: ¿por qué decir que una libertad personal es más importante que el hambre? También se ha dicho que el principio de diferencia juzga las oportunidades como los medios que poseen los individuos, pero sin estimar cómo es que los individuos pueden transformar sus bienes primarios en calidad de vida. Un discapacitado puede hacer mucho menos con el mismo salario y los bienes primarios que una persona que no sufra de la misma discapacidad. Sen propone resolver este problema yendo de la razón práctica que redistribuye bienes primarios al enfoque de las capacidades..

Dificultades que requieren ser resueltas

  1. La relevancia del comportamiento: Rawls se enfoca demasiado en organizar instituciones perfectas y debemos reinterpretar esta perspectiva para alcanzar sociedades justas que confíen tanto en sus instituciones como en el comportamiento práctico en la vida cotidiana.
  2. Alternativas al enfoque contractual: Sen propone ir del artilugio de la “posición original” a involucrar un “espectador imparcial” como el ideado por Adam Smith. El espectador imparcial nos puede ayudar a resolver problemas como: evaluar comparativa en vez de trascendentalmente; identificar logros sociales y no solo arreglos institucionales; aceptar que nuestros análisis pueden quedar incompletos aunque realicen un aporte importante a la solución de los problemas; integrar voces múltiples para ir más allá de nuestros encuadres.
  3. La relevancia de las perspectivas globales: en la tradición trascendental, si no tenemos una especie de “contrato social mundial” sería imposible atener la justicia internacional. Nos quedaríamos con una visión del Estado-Nación impenetrable cuando en la práctica: a) lo que ocurre en un país afecta a otros, b) las creencias regionalistas de cada país los puede cegar ante las experiencias de otras sociedades que han avanzado la justicia de distintas maneras, por lo que el escrutinio y la discusión pública también son beneficiosas para las relaciones internacionales.

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  2. Libro: “Reconceptualizar el Desarrollo en la Era de la Información Global” ed. por Castells y Himanen (2014) – richardtahan
  3. Libro: “La Idea de la Justicia” por Amartya Sen (2009) | Parte I: Crítica – richardtahan

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