La libertad de John Stuart Mill clave para el liberalismo

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“Sobre la Libertad” de John Stuart Mill  define la “libertad civil”, estableciendo los límites del poder que la sociedad puede ejercer legítimamente sobre el individuo.

En ese sentido: ¿es suficiente con poner límites al poder del gobernante sobre la comunidad o también se debe limitar el poder del pueblo?

Mill enfatiza lo que llamaré la “libertad de expresión bien entendida”: no el simple hecho de decir lo que me da la gana porque me da la gana, no el hecho de defender mis dogmas sin tener la disposición a cambiar, sino el hecho de que se debe permitir que todas las opiniones se emitan para debatirlas, criticarlas, razonarlas, y beneficiarnos de los pedazos de verdad que potencialmente puedan poseer cada una de ellas.

El problema de la tiranía de la mayoría

Esta última pregunta es central para el texto porque a Mill le preocupa la tendencia de las gentes “libres” a ejercer sus capacidades políticas para conformar un nuevo tipo de tiranía, descrita elocuentemente por Alexis de Tocqueville: la tiranía de la mayoría, o la fuerza que utiliza la mayor parte de la sociedad, o al menos sus miembros más activos, para oprimir a las minorías.

¿Y no se deben tener precauciones contra esto como contra cualquier otro abuso de poder?

Mill opina que la tiranía de la mayoría ya es un hecho institucional con el quese debe lidiar. En ese sentido, hace falta la protección contra la tendencia de la sociedad a imponer, por vías alternas a los castigos civiles, como la coacción moral, sus propias ideas y prácticas contra aquellos que disienten, bloqueando la formación de cualquier tipo de individualidad.

El problema es que no existe un principio reconocido para definir la interferencia correcta o incorrecta del Estado porque la gente decide cada caso de acuerdo a sus preferencias personales.

Cuando un individuo cree que se beneficiaría de alguna manera, insta al gobierno a que actúe en un sentido determinado, mientras que otras veces creerá mejor que el gobierno no haga nada, incluso en presencia de diatribas urgentes.

Y así se va de un lado al otro según cada caso particular, rara vez en base a una opinión consistente sobre qué debe hacer el gobierno, y por eso la interferencia de las instituciones públicas es frecuentemente invocada y condenada al mismo tiempo.

Principio general de la libertad

El único fin garantizado a la hora de interferir con la acción libre de cualquier individuo es la autoprotección, es decir, el único propósito con el que el poder puede ser ejercido justamente sobre los miembros de una comunidad cívica contra su voluntad, es prevenir que el individuo dañe a otros.

En pocas palabras: la conducta se regula cuando comienza la libertad de los demás, pero cuando alguien se afecta a sí mismo sin perturbar a los demás, su independencia es absoluta.

Principios específicos de la libertad

  1. Libertad de conciencia, pensamiento, sentimiento, libertad absoluta de opinión en cualquier tema, práctico, especulativo, científico, moral, teológico.
  2. Libertad de  planificar tu vida como prefieras, de hacer lo que quieras, aunque los demás crean que tu conducta es estúpida, perversa o equívoca, reconociendo tu responsabilidad individual por las posibles consecuencias, las cuales solo podrán afectarte a ti mismo, ya que cuando perjudican a otros, se acaba el terreno del individuo y se entra en la jurisdicción de la sociedad.
  3. De esta libertad de cada individuo, nace la libertad de asociarse, con cualquier propósito que no dañe otros, a través del mutuo acuerdo en vez de la coerción o el engaño.

De la libertad de expresión

Este es el principio que Mill defiende más extensamente. Por lo que es necesario prestarle toda la atención que merece.

La libertad de expresión es una de las defensas contra el gobierno corrupto y tiránico. Nadie, ni el legislativo ni el ejecutivo, puede prescribir opiniones al pueblo, determinando las doctrinas que pueden escuchar.

La censura es peligrosa por dos razones principales: si la opinión es correcta, no podrás cambiar error por verdad, mientras que si es incorrecta, pierdes el beneficio de percibir la verdad, producida con su colisión con el error, discusión que requiere de la capacidad racional de sus interlocutores.

El que censura se cree infalible, cuando no lo es. Rehusar escuchar una opinión por estar seguro que es falsa es asumir que tu verdad es absoluta. Además, el juicio es para usarlo: ¿lo vas a prohibir solo porque alguien puede utilizarlo erróneamente?

Es el deber, tanto del gobierno como de los individuos, formar las opiniones más verdaderas posibles. Hay que recordar que otros pueblos, en tiempos menos iluminados, han perseguido opiniones que ahora se creen son ciertas.

Solo puedo confiar que mi opinión es correcta cuando ésta ha sido sometida al escrutinio por parte de cada componente de la sociedad.

Por ende, debe convertirse en hábito escuchar todo lo que se puede decir en contra de nuestros argumentos, para aprovechar ese proceso y admitir nuestras falacias. La única manera en que podemos conocer toda la verdad, es escuchar lo que otros piensan, estudiando cada perspectiva.

Lo que nos hace humanos es precisamente la habilidad que tenemos de rectificar nuestros errores: pero para que los argumentos produzcan un efecto sobre la mente, no se pueden esconder de ella, al contrario, deben presentarse ante su juicio, permitiendo que se empleen todas sus facultades.

En eso consiste la sabiduría, por eso es que hasta el más sabio escucha a los más tontos.

Mill opinaba que incluso las teorías de Newton podían ser desafiadas, siendo este el verdadero principio de la ciencia: no la imposición autoritativa de una teoría, sino la aceptación de sus postulados luego de un consenso al que se llega a través del escrutinio y de la verificación constante.

¿Y no es este principio el que permitió que Einstein le diera un nuevo giro a la ciencia, no destruyendo, sino construyendo el conocimiento?

Es por eso que la garantía de la verdad es la invitación a que todo el mundo pruebe lo contrario. Si no se acepta el desafío o se acepta y fracasa, estamos lejos de la verdad.

Es por eso que la libertad de pensamiento, significa incentivar a que se formen grandes pensadores.

Perseguir a los “herejes” para proteger a los “ignorantes”, en realidad consiste en impedir el desarrollo mental y la capacidad de razonamiento de los individuos.

La verdad gana más cuando alguien comete errores pero piensa por sí mismo.

El entendimiento necesita que uno sepa argumentar sus propias opiniones. Es necesario tener la capacidad de refutar las razones de los demás, estudiando detenidamente su argumento, esta es la única manera en que puedes preferir una opinión sobre otra.
Algunos dirían: censuremos al pueblo y que las élites intelectuales debatan, pero eso significa darle esa capacidad a una minoría en el poder. Hoy en día todo debe ser libre de censura porque el pueblo tiene los medios para acceder la información que necesita. Lo peligroso es cuando se pierde el fundamento de la opinión: la discusión. Cuando no existe un debate crítico, nos mantenemos superficiales.

Cuando una opinión se vuelve una creencia hereditaria que se acepta pasiva y no activamente, cuando la mente no ejerce sus poderes, solo se recuerdan las fórmulas y el pueblo pierde su capacidad de razonar.

El progreso consiste en que la verdad mejora, en que se agregan verdades, en que constantemente se quiere y se busca un nuevo fragmento de verdad.

En la política, por ejemplo, si tienes a un partido conservador y otro progresista, cada uno se alimenta de las deficiencias del otro.

Opiniones a favor y en contra de la democracia y de la aristocracia, propiedad e igualdad, cooperación y competencia, lujo y austeridad, sociabilidad e individualidad, libertad y disciplina, y todos los antagonismos de la vida práctica deben poder expresarse con igual libertad.

La verdad es la consecuencia de la reconciliación y combinación de los opuestos. La verdad pierde si hay silencio.

Mill advierte que no cree que la libertad de expresión acabará con la polarización, siendo los moderados quienes mejor utilizarán y se beneficiarán del choque de verdades.

Por último, establece que el debate requiere de un lenguaje respetuoso en vez de violento o calumniador. Sin embargo, lo ideal es que la ley y la autoridad no lo restrinjan, sino la moral de cada individuo.

La verdad es la consecuencia de la reconciliación y combinación de los opuestos. La verdad pierde si hay silencio.

Del individuo

La libertad del individuo termina cuando comienza la de los demás, es decir, no puede utilizar su libertad para perjudicar a otros. Pero cuando las acciones del individuo lo afectan solo a él, es importante defender el desarrollo pleno de sus capacidades.

En base a ese principio, si debe permitirse que existan diversas opiniones, también debe permitirse que existan diversas experiencias de vida. Si las reglas de los demás siempre se imponen sobre el individuo, se bloqueará su felicidad e incluso el progreso social.

Debemos reconocer la relevancia de la originalidad y espontaneidad individual.

La costumbre por la costumbre, la realidad institucionalizada impuesta sin involucrar al individuo, no educa ni desarrolla cualidades humanas como el razonamiento, herramienta necesaria a la hora de tomar decisiones. Si siempre dejas que los demás decidan por ti, eres un animal que simplemente imita. Quien elige su propio plan, emplea todas sus facultades.

No solo nuestro entendimiento es nuestro, sino también nuestros deseos e impulsos. Estos impulsos nos pueden hacer mejores o peores, son energía que se puede canalizar para el bien o para el mal, pero las cosas buenas se engendran en los espíritus enérgicos por sobre los pasivos.

La originalidad es necesaria para descubrir nuevas verdades y refutar las actuales.

Cuando la masa mediocre se convierte en el poder dominante, la contrabalanza es incentivar la individualidad de quienes buscan posiciones superiores del pensamiento. Es en estas circunstancias que individuos excepcionales, en vez de ser alejados, se motivan a actuar diferente a la masa.

Precisamente por eso es que la tiranía de la mayoría persigue al que piensa diferente. Por eso es que a veces es deseable que lo excéntrico crezca porque lo excéntrico puede conllevar al genio, el vigor mental, el coraje moral.

El peligro de la mediocridad de la masa, es que nunca va más allá de lo usual, no es creativa, no encuentra soluciones, la subjetividad de grandes individuos, impulsados por la razón, es lo que derrota el estancamiento.

Por eso, para Mill, a veces es necesario emanciparse del despotismo de las costumbres. Si los pueblos progresan y después se detienen, la parálisis se debe al cese de la individualidad.

Lo diferente es lo que nos permite ver nuestras deficiencias conjuntas para mejorar.

Otras notas

  • El individuo no le debe nada a la sociedad por sus acciones, siempre y cuando ellas solo afecten a dicho individuo. Consejo, instrucción, persuasión e incluso evitación son medidas que la sociedad puede expresar, a modo de desaprobar su conducta.
  • Cuando sus acciones son perjudiciales a los demás, el individuo debe responder y puede ser castigado social o legalmente, si se considera que eso es necesario para la protección de la sociedad.
  • El intercambio comercial, afecta a otros, por lo que entra en la jurisdicción de la sociedad. Sin embargo, si bien antes los reyes arreglaban los precios, regulaban los procesos de manufactura, y tomaban otras medidas para “proteger” al Estado, ahora se sabe que los precios y la calidad de los bienes dependen de la independencia de tanto productores como vendedores, con la condición de que todos los compradores tengan opciones para elegir libremente (es decir, que no se formen monopolios). Las restricciones sobre el intercambio, por lo general, pueden tener resultados negativos, y deben evitarse. Ahora bien: que hay lugares, dentro de la jurisdicción de la sociedad, donde se pueden regular legítimamente, es innegable. Por ejemplo: a la hora de interceptar el fraude, mejorar las condiciones sanitarias, o proteger que los trabajadores sufran de la negligencia de sus empleadores. Esas consideraciones, toman en cuenta que siempre es mejor dejar que la gente actúe como mejor le parezca, que controlarlas en cada terreno paternalmente.
  • La sociedad no se adjudica el derecho de actuar sobre el individuo, sino que las restricciones posibles son disputables, lo que quiere decir que deben ser debidamente estudiadas.
  • La educación es un derecho para cualquier niño y, por lo tanto, si el Estado lo exige y provee, puede ayudar a los más pobres y dejar que los padres decidan dónde inscribir a sus hijos. En ese sentido, la diversidad de educación también es importante para que ningún rey, sacerdote, aristocracia, o mayoría pretenda imponer su doctrina. No es el deber del Estado sembrar prejuicios sino permitir el florecimiento de la razón.
  • Se debe educar al ciudadano en la práctica política que ejercen las gentes libres, sacándolos del círculo estrecho personal y familiar,es decir, del egoísmo, haciéndolos administrar sus preocupaciones conjuntas, habituándolos a actuar con motivos públicos o semi-públicos, para que su conducta los una, en vez de de que los aísle. El Estado debe fomentar las asociaciones libres, populares, locales, municipales, emprendedoras o filantrópicas, permitiendo y expandiendo su circulación.
  • Es peligroso darle demasiado poder al gobierno porque absorbe las energías y las acciones de los individuos. Cada Estado depende de las capacidades de los individuos que lo componen.

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  1. Libro: “La Idea de la Justicia” por Amartya Sen (2009) – richardtahan
  2. Libro: “Reconceptualizar el Desarrollo en la Era de la Información Global” ed. por Castells y Himanen (2014) – richardtahan
  3. Libro: “Sobre la Libertad” por John Stuart Mill (1859) – richardtahan

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