30 sugerencias de Maquiavelo para la manipulación y conspiración política

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“El Príncipe” por Nicolás Maquiavelo es un tratado para la manipulación y conspiración política y es crucial para entender el maquiavelismo en nuestros días.

El autor aconseja a los líderes acumular poder a través de la fuerza y la hipocresía.

Si estas son las verdaderas “relaciones de poder” entonces los pactos sociales nunca se harán en base a acuerdos cooperativos estables, sino en base al miedo y la desconfianza, que conlleva a la inestabilidad de instituciones que nunca pudieron ser porque la injusticia provoca el incumplimiento del deber.

Entrego las armas momentáneamente para no morir, pero estoy listo para apuñalarte por la espalda cuando sea necesario.

Los Estados, consecuentemente, no son lugares que fomenten confianza, trabajo y unión. Al contrario: todos están a la defensiva y lo normal es negociar para imponer, no construir para progresar.

Esta forma de pensar es solo una narrativa y las sociedades han avanzado mucho para, no abandonar por completo, pero sí encontrar otras narrativas complementarias cruciales para el desarrollo social.

Sugerencias maquiavélicas

1. Es más fácil sostener el poder de forma hereditaria que llegar al poder como forma de cambio porque el líder gobierna en base a la tradición de sus antepasados y el pueblo se acostumbra a ser gobernado por una familia particular.

En pocas palabras: el gobernante se acostumbra a gobernar y el pueblo a ser gobernado, sobre todo si continúa el legado de su partido.

2. Un líder que haya tomado el trono por la fuerza se encuentra que tiene muchos enemigos y muchos intereses qué complacer.

3. Cuando conquistas debes mantener buenas relaciones con los Estados circundantes, pero asegúrate de que no tengan la fuerza suficiente para usar su poder en tu contra.

También debes prepararte para ciertas contingencias y estar listo para batallas que no se pueden evitar sino que se pueden retrasar para el beneficio de los demás.

4. 5 errores que no debe cometer un líder cuando llega al poder

  • Destruir los poderes menores,
  • incrementar la fuerza de uno de los poderes mayores,
  • traer un poder foráneo,
  • no residir en el país conquistado,
  • no delegar el poder en una colonia.

5. A veces es difícil estabilizar un Estado donde hubo un cambio, no por inhabilidad del líder sino porque el pueblo estaba acostumbrado a otra forma de gobierno.

Cuando esto pasa el líder tiene tres opciones: destruirlos, residir en persona, o permitirles decretar sus propias leyes pero estableciendo una oligarquía que le sea leal.

6. En una monarquía, el príncipe que usurpa el trono, puede aprovechar que el pueblo no sabe gobernarse, para ganárselo con el tiempo. Pero en una república esto es más complicado porque el espíritu de su pueblo nunca le deja olvidar la libertad que perdió.

Por lo tanto, un príncipe debe destruir la república y residir en el nuevo principado.

7. Es de sabios seguir los caminos exitosos de personajes históricos importantes.

Esto nos permitirá entender que sus triunfos no se basaron solo en la suerte, sino también en la preparación.

8. Si llegas al poder por suerte, debes prepararte, porque la suerte es insuficiente para mantener el poder.

9. El usurpador debe examinar las heridas que puede causar al Estado, porque es mejor ocasionarlas de un solo golpe.

Los beneficios para los conquistados, por otro lado, deben ser otorgados progresivamente en vez de súbitamente, para mantener al pueblo a la expectativa en el largo plazo e inducir este recuerdo placentero por sobre el rencor.

10. Debido a que la nobleza quiere gobernar y tiende a oprimir al pueblo, mientras que el pueblo resiste la opresión de la nobleza, el choque de clases puede resultar en una especie de acuerdo implícito que lleve a la anarquía.

11. Quien llega al poder gracias a la nobleza, le cuesta mucho más sostenerlo que aquel que atiene el poder gracias al pueblo, pero este último, a su vez, puede perder el apoyo de los principales grupos de poder.

12. Es más fácil satisfacer al pueblo que a la nobleza porque los primeros simplemente piden no ser oprimidos.

13. Es más fácil protegerse contra un grupo de nobles que contra un pueblo hostil.

El pueblo es eterno mientras que la nobleza se puede hacer y deshacer. Sin embargo, es necesario protegerse contra sus conspiraciones.

14. Un gobernante debe liderar al pueblo, cementando un fundamento sólido que le permita confiar en que el pueblo no se sublevará.

Un monarca debe delegar ciertas magistraturas a ciudadanos que pueden utilizar dicho poder en su contra, puesto que el pueblo puede seguir a sus magistrados en vez de al príncipe.

Por eso es que es difícil que un príncipe pueda confiar en todo el mundo porque en tiempos de calma, todos lo apoyan, pero en tiempos difíciles, lo abandonan.
Consecuentemente, un príncipe debe tener un plan que obligue a que todos dependan de él en cualquier circunstancia.

15. El líder que puede defenderse utilizando sus propios recursos, puede ir a la vanguardia y liderar un ataque, mientras que aquellos que no pueden sostenerse a través de sus propios recursos, deben esconderse detrás de sus murallas.

16. Los principados eclesiásticos se mantienen gracias al poder de la religión.

17. Un gobierno fundamenta su estabilidad en base a las leyes y las armas.

18. Un gobierno debe tener su propio poderío militar y no depender de la fortuna o las armas de terceros.

19. Es primordial para el líder estudiar todo lo referente al arte de la guerra.

20. Un líder tiene que conocer la malicia y utilizarla cuando sea necesario, pero de manera que sus buenas cualidades no sean opacadas.

Es posible que lo que parece ser un vicio completamente reprochable conlleve a una mayor seguridad y prosperidad del Estado, mientras que una supuesta virtud lo lleve a la ruina.

21. La liberalidad puede llevar a que un líder sea odiado porque sus gastos llevan a la pobreza y a la desconfianza.

A veces a un príncipe le conviene más la malicia que la liberalidad.

22. Es mejor ser considerado clemente que cruel. Pero no se debe abusar de la clemencia.

En ese sentido: ¿es mejor ser amado o temido? Mientras el líder mantenga a sus súbditos unidos y leales, no le debe importar ser cruel porque será más misericordioso que quien permite que su misericordia fomente el caos y la anarquía.

Un buen líder debe actuar con prudencia, sin dar la impresión de que tiene miedo, sin que la confianza lo vuelva incauto, y sin que la desconfianza lo vuelva intolerable.

Por ende, es mejor ser temido que amado. Las personas son ingratas, falsas, y cobardes. Mientras tengas éxito, te apoyan, pero apenas tambaleas, te abandonan.

Las amistades basadas en favores y no en la grandeza no son seguras ni confiables.

Por eso es que, en el momento indicado, es más fácil abandonar a un líder amado que a uno temido porque el miedo al castigo ejerce un poder coercitivo.

Sin embargo, un príncipe debe inspirar temor sin arraigar el odio porque puede liderar a través del miedo pero nunca podrá sobrevivir el odio.

23. Un buen líder sabe cuándo abandonar su fe para tomar una decisión apropiada.

Sin embargo, también sabe ocultar este hecho.

24. Un buen líder debe “aparentar” tener cinco cualidades esenciales:

  • Misericordia,
  • fidelidad,
  • humanidad,
  • honradez,
  • y religiosidad.

No se trata de “serlo”: un buen príncipe sabe ponerse una máscara para aparentar ser lo que no es.

25. Elegir nunca es fácil. El líder debe decidir con prudencia, entendiendo que elige el menor entre varios males y que siempre existirán dificultades.

26. Un buen líder incentiva a la población a ser productiva, no solo a través del miedo, sino también honrando a los más prolíficos a través de premios y beneficios.

27. Un buen líder entretiene a su pueblo con festivales y espectáculos.

28. Podemos conocer al líder estudiando a las personas que lo rodean.

29. Un buen líder evita a los aduladores y atrae los buenos consejos cuando él así lo desea.

30. Un buen líder no confía en la fortuna sino que es arriesgado porque la fortuna no se espera, se busca, conquista y comanda.

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  1. Libro: “El Príncipe” por Nicolás Maquiavelo (1532) – richardtahan

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