La presentación de la persona en la vida cotidiana por Erving Goffman

goffman teatro

La propuesta sociológica de Erving Goffman en la “Presentación de la Persona en la Vida Cotidiana” se basa en el análisis de la interacción simbólica en sistemas cerrados, de acuerdo a una estructura dramática.

Primer Acto

Nuestra vida se parece a una obra de teatro e interpretamos hechos como narrativas.

¿Cómo se desarrolla dicho proceso de interacción simbólica?

Segundo Acto

  1. Cuando nos adentramos a una situación, cierta información sobre nosotros mismos nos ayuda a definir la escena, permitiéndole a la “audiencia” descifrar qué esperar y cómo reaccionar durante dicha interacción. En pocas palabras: nos “expresamos” como actores para causar una “impresión” en nuestra audiencia.
  2. Si las situaciones deben ser definidas debe haber un acuerdo entre los interlocutores, lo cual se lleva a cabo a través de un consenso. El carácter moral del actor demostrado durante la primera impresión es crucial para la aceptación y definición de la escena: debes ser quien dices ser. Por eso es que cuando un individuo se presenta ante otros, quiere controlar la impresión que ellos reciben.
  3. La “interacción” requiere de la presencia de varios individuos, mientras que la “actuación” es cualquier actividad cuya finalidad sea influenciar a los observadores.
  4. Para que la actuación sea exitosa, requerimos de un patrón preestablecido, es decir, una “rutina”, la cual, a su vez, comprende un “rol” social interpretado por cada individuo.
  5. Para causar impresiones, el actor puede ser “sincero” o “cínico”, aunque de igual manera debe presentarse mediante una “fachada”, la cual incluye: la escenografía, la apariencia y los modales. Toda esta producción es sociabilizada, en el sentido de que debe ser comprendida y cumplir ciertas expectativas (o estereotipos), aunque también puede ser idealizada para mejorar el estatus de la significación, ocultando ciertos aspectos que no encajen con la imagen que se quiere presentar. Sin embargo, siempre puede caerse la máscara que separa la apariencia de la realidad.
  6. Así como la audiencia puede aceptar las señales, también las puede rechazar o mal interpretar. Por ende, la consistencia, el compromiso y las capacidades del actor son importantes: nuestra audiencia espera un acto que valga la pena, pero lo más importante es que el actor no sea un fraude.
  7. Las interpretaciones simbólicas pueden variar según el contexto: no todas las audiencias ni todos los equipos son iguales.
  8. La actuación va más allá del actor porque define una situación, la cual usualmente requiere de la “cooperación” de varios interlocutores en forma de “equipo” para llevarla a cabo. De tal manera, cada miembro del equipo debe actuar correctamente para que la definición de la presentación sea transmitida. Para lograrlo, es necesario familiarizarse con el resto del equipo, llegando a un acuerdo en su interacción que articule las posiciones de cada integrante. Por eso es que los miembros de un equipo siempre se mantienen bien informados, se ayudan, y evitan arruinar la presentación que se quiere realizar frente a la audiencia. Los equipos, además, requieren de un director quien diseñe la manera en que se llevará a cabo la presentación.
  9. En pocas palabras: un equipo es un grupo de individuos cuya cooperación es necesaria si se quiere proyectar y mantener la definición de una situación.
  10. Un equipo se desempeña en una “región”: el “frente” es donde se presenta la actuación, mientras que “entre los bastidores” (tras bastidores, backstage) se preparan las operaciones de la presentación, las cuales contienen mucha información que nunca se presenta. Otro sitio es el “exterior” que habitan los “extranjeros”.
  11. Si no se quiere que la audiencia reciba información que no le corresponde, el equipo aprenderá a ocultar dicha información. Existen varios tipos de secretos: oscuros (incompatibles con la fachada que se quiere presentar), estratégicos (sirven para planear situaciones futuras), e internos (comunes para un grupo sin que necesariamente sean estratégicos ni oscuros).
  12. Los equipos deben preparar sus comunicaciones. Pueden hablar de la audiencia cuando esta no esté presente, utilizando un lenguaje distinto fuera de su presencia, también pueden preparar el montaje de la presentación, mantener una codificación exclusiva, cumplir con el rol asignado, y desarrollar procesos de transformación del consenso.
  13. Durante una actuación, pueden presentarse ciertos “accidentes” que dañen la significación de la situación. Los equipos requieren de lealtad, disciplina y circunspección para evitar o reparar el daño.

Tercer Acto

La perspectiva de Goffman es una nueva forma de analizar la realidad social y nos hace reflexionar sobre la forma en que interpretamos la realidad.

Pensemos, por ejemplo, en la manera en que se manejan los asuntos económicos, políticos, sociales y, en fin, democráticos : ¿Tenemos la información necesaria para reconocer un significado? ¿Cuánta información se queda en el “backstage”? ¿Por qué la información se presenta como un “show” o como que si la vida fuese ficción?

En una era mediática, nuestra realidad dramática parece ser cada vez más obvia, mientras que nuestras expectativas como audiencia, parecen exigir cada vez menos a un Shakespeare y cada vez más a una Kardashian.

Pero no nos confundamos: una Kardashian puede hacerse pasar por un Shakespeare si sabe manejar la interacción simbólica dramática lo suficientemente bien.

De ahí que la supuesta élite cultural, también se deje engañar por charlatanes.

Con Goffman, el arte tiene un paralelismo social innegable.

FIN

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