Cuando Critón intentó salvar a Sócrates de la muerte

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Este diálogo socrático reportado por Platón describe el momento en que Critón intentó convencer a Sócrates de escapar de prisión y la muerte, tras ser condenado por convertir los pretextos en argumentos sólidos y corromper la juventud (ver: “Apología de Sócrates”).

Argumento

Critón le asegura a su compañero que sacarlo de la cárcel no es asunto difícil, solo tenían que sobornar a los guardias e irse para nunca volver; sin embargo, a Sócrates le preocupa la significación moral de tal acción. Critón insiste en que no deben gastar tiempo en eso porque las opiniones buenas pertenecen a los sabios mientras que las malas pertenecen a los ignorantes.

Sócrates responde que, más allá de las opiniones, él mismo debe considerar si sus acciones son justas o injustas.

La cuestión es la siguiente: si llegas a un acuerdo, debes cumplir con tu parte del trato. Por ende, escapar de la cárcel significa romper con el contrato social ateniense, es decir, con las leyes bajo las cuales Sócrates vivió toda su vida y aceptó respetar.

Las personas nunca deben dañar al prójimo, ni siquiera cuando son maltratadas personalmente, principio que el filósofo admite será difícil de digerir por la mayoría.

El ciudadano debe cumplir y hacer cumplir las leyes, desobedecerlas es destruirlas, desobedecerlas es dañar al prójimo.

Si su patria le dio cobijo, educación, desarrollo, derecho al voto, y la oportunidad de marcharse al alcanzar la madurez, el deber del ciudadano que accede a seguir las leyes en palabra y acción es obedecer los comandos de su patria o intentar persuadirla sobre la naturaleza de la justicia.

Además, al marcharse, Sócrates, el infame, no encontrará la paz en ningún pueblo, mientras que en su patria se consolidará la decisión del jurado como la correcta, afirmando la corruptibilidad de su persona.

La perspectiva de Sócrates descrita en este diálogo es interesante porque complementa su defensa en la Apología cuando, antes de ser condenado a muerte, indicó que rehusaría abandonar la filosofía, incluso si la ciudad se lo exigía.

¿Existe una contradicción entre el Sócrates que no abandonará la filosofía bajo ningún designio y el Sócrates que dice ser un sirviente de la ley?

Yo creo que debemos considerar tres puntos importantes: 1) el filósofo actúa en base a sus principios personales, analizando si cada acción que toma es justa o injusta, 2) ¿cómo definir el concepto de “justicia” sin un método de indagación apropiado?, 3) el ciudadano puede utilizar la filosofía para iluminar a sus compatriotas sobre las cualidades de la justicia.

Antes del juicio, Sócrates nunca creyó desobedecer ninguna ley, por lo que su ignorancia tenía que ser condenada proporcionalmente, el problema es que durante el juicio le dio al pueblo una elección: filosofía o muerte, afrontando su sentencia, por más injusta que fuera.

¿Cuál fue el fracaso de Sócrates?

Más allá de obedecer o desobedecer la ley, el fracaso de Sócrates, a mi modo de ver, es no lograr persuadir a sus compatriotas sobre una idea, teoría, o sistema de justicia que involucrara la filosofía como paradigma que contribuye a avanzar la acción social efectiva. Para alcanzar tal objetivo, hubiese tenido que involucrarse más en la vida pública, algo que, según la Apología, nunca fue su prioridad.

Es por eso que, desde entonces, el concepto de justicia sigue siendo central para la humanidad y su comprensión es vital para la democracia moderna, pero tal comprensión requiere de conocimiento, otro concepto difícil de establecer.

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