Lo que la visita de Voltaire a Inglaterra le enseñó sobre la libertad

Lo que la visita de Voltaire a Inglaterra le enseñó sobre la libertad

Reseña de las “Cartas Inglesas” por el autor de la Ilustración, Voltaire. En esta obra, el filósofo analiza cómo el sistema inglés puso los cimientos a la libertad a través del parlamento, el comercio, la filosofía, la ciencia, las artes, y la academia.

¿”Cartas Inglesas” o “Cartas Filosóficas”? Me gusta más el primer título porque: primero, eran cartas “sobre” Inglaterra; segundo, porque pienso que aquí encontramos el punto medio un dramaturgo y un filósofo.

Obra publicada en inglés en 1733 y en francés en 1734, su lenguaje es a veces irónico y satírico, a veces puramente analítico , y a veces se limita a lo informativo. Eso no quiere decir que no sea un trabajo intelectual, Voltaire confía en su conocimiento para comparar a Inglaterra con Francia, en un momento en que el modelo inglés, era visto como uno que aseguraba la libertad mucho mejor que cualquier otro.

A veces sentí, y esto va a ser controversial, que las cartas eran como un blog escrito por una persona de suma inteligencia, donde cada “carta” era un “post” distinto. Además, fueron publicadas por un artista conocido, con un léxico elocuente y provocador, cuya inteligencia era transparente y fácil de reconocer.

Las cartas inglesas representan el fundamento de su filosofía y de sus preocupaciones, conteniendo enseñanzas “universales” que valen la pena rescatar y revisitar.

Sobre los cuáqueros y la libertad de religión

Es interesante que Voltaire, no solo comience sus cartas hablando de los “quakers” (“cuáqueros”, en español), sino que les dedique varios capítulos.

Los cuáqueros son importantes en su análisis porque representan una minoría discriminada, la cual Voltaire realza, prefiriendo hablar de ellos, primero, que sobre los grandes palacios de Inglaterra porque, como veremos, esta secta religiosa encontró su lugar en el mundo para, no solo hacerse valer, sino para realizar aportes a la humanidad.

Voltaire describe a un cuáquero que conoció como un anciano que parecía nunca haberse enfermado porque no conocía la pasión ni la intemperancia, donde su “honor” no era representado por su vestimenta sino por su “humildad cristiana”, quien además no utilizaba el nombre de “dios” en vano porque no lo prostituía en controversias humanas. Nada podía ser más “noble” que eso, es decir, el cuáquero, como minoría discriminada, podía ser más noble que la nobleza.

No menos importante en toda esta ecuación va a ser William Penn, el hijo de un caballero y vicealmirante de Inglaterra, quien se convertiría a la religión cuáquera. William heredó la fortuna de su padre, incluyendo una deuda que la realeza debía pagarle a su familia, la cual cancelarían otorgándole como recompensa una provincia en América del Norte, un territorio que llevaría su nombre para ser conocido como: Pensilvania.

Lo importante de esta historia es que, las leyes de Penn eran tan sabias, Voltaire nos cuenta, que fue el primero en prohibir el maltrato a los demás por su religión. El resultado fue que en poco tiempo muchos mercaderes se asentaron en su colonia, los indígenas no se escondían en el bosque, sino que se acostumbraron a los pacíficos cuáqueros, a pesar de que odiaban a otros cristianos a quienes veían como destructores y conquistadores. Pensilvania respetaba a su líder por su humildad, porque él también se dirigía a ellos con respeto, porque no habían sacerdotes en el gobierno, ni armas en el pueblo, sino ciudadanos iguales ante la ley, y Estados vecinos muertos de la envidia.

William Penn regresaría a Inglaterra para impulsar estos principios. Eventualmente la libertad llegaría a todas las sectas religiosas de Inglaterra. La población de cuáqueros, sin embargo, iría en descenso, ya que podían formar parte del Parlamento solo si realizaban un juramento al cual se negaban, por lo que su libertad se vio reducida al comercio. Sus hijos, herederos de industrias y fortunas, al querer formar parte del resto de la comunidad, de sus modas y costumbres, cada vez menos querrían ser llamados cuáqueros y cada vez más se unirían por su cuenta a la iglesia inglesa.

La enseñanza de esta historia: el beneficio de la libertad de religión para el resto de las libertades. Voltaire diría que Inglaterra es un país de sectas, en la que cada persona elige el camino al cielo que mejor le parezca. Esto traería consigo innumerables ventajas, entre ellas, que el judío, el musulmán, el cristiano, entre otros, se pudieran unir para negociar y trabajar, como que si fueran de la misma religión, de manera pacífica, en pro de asuntos que beneficien a toda la humanidad.

Sobre el parlamento

Según Voltaire, ¿cuál era la diferencia entre Roma e Inglaterra? Que en Roma las guerras civiles conllevaron a la esclavitud y en Inglaterra a la libertad. Los ingleses serían los únicos quienes controlarían el poder de los reyes resistiéndolos a través de esfuerzos sucesivos para establecer el gobierno donde se restringen los poderes del príncipe, poniendo a los Lores y el resto del pueblo como balanzas necesarias para compartir poder sin desorden.

El senado romano, al contrario, no se permitía compartir poder con el pueblo, no había mediadores entre ellos, ninguna institución los reconciliaba. Por ende, el senado se dedicaba a enviar a la plebe, esas bestias salvajes, a la guerra con otros países. El mayor defecto de Roma, le dio su imperio. Al mismo tiempo que conquistaban el mundo, eran miserables en casa, y por ser miserables en casa, más tarde se convertirían en esclavos.

Sobre el comercio

Si bien es importante que en Inglaterra hubiera una balanza en el poder que permitía la libertad, no menos importante eran las balanzas que empoderaban el comercio.

No se escuchaba de una justicia alta, media, o baja. El noble no estaba exento de pagar sus impuestos, los cuales eran regulados por la Cámara de los Comunes y que los Lores podían rechazar mas no cambiar. Además, los impuestos tendían a ser constantes a pesar de que las ganancias incrementaban; de tal manera, nadie era aplastado por los impuestos y nadie se quejaba. La gente podía construir su patrimonio, sin temer que los impuestos aumentaran exageradamente el próximo año.

Consecuentemente, el comercio contribuye a la libertad y la libertad, a su vez, estimula el comercio, y hace al Estado que las magnificó más preponderante.

Sobre la filosofía, la ciencia, y el aprecio que una nación le debe tener a sus mentes

Interpreto tras esta y otras lecturas, que a veces se confundían las palabras “filosofía” y “ciencia” en aquella época mucho más que ahora. A veces Voltaire se referirá a Newton como un “filósofo” cuando quizá ahora estudiemos a Newton más por sus aportes “científicos”. Siento que a veces la filosofía en esa época, se enredaba un poco con la ciencia, lo cual me permite ver los orígenes del cientificismo, es decir, debido a que a veces los filósofos hacían conjeturas sobre la naturaleza de las cosas sin respaldarlas con conocimiento empírico, surgió un movimiento que buscaba deshacerse del conocimiento filosófico por el puramente metódico y experimental. Sin embargo, también nos dimos cuenta que la ciencia necesita a la filosofía porque lo científico necesita a la ética y la razón.

Por eso es que no podemos matar a los filósofos de antaño cuando vemos que hacen conjeturas o cometen errores. Al contrario, su inspiración era precisamente la búsqueda del saber sin pasiones. Ese fundamento, fue lo que nos permitió progresar en los últimos siglos, hasta donde estamos ahora, y lo que hace a la Ilustración, en particular, un movimiento distintivo de lo que ocurrió durante la Edad Oscura.

Para Voltaire, el interés de los mercaderes, quienes nunca ignoran el conocimiento que puede ser útil a su comercio, así como el análisis, los descubrimientos y el humanismo de pensadores como Bacon, Locke, Descartes, Aristóteles, y Newton, con sus logros e imperfecciones, y hasta la sensibilidad de una princesa inglesa quien superó la ortodoxia para preferir los estudios científicos y salvar tanto a sus hijos como a miles de la viruela, distinguen las oportunidades que surgen en la búsqueda constante del saber, por sobre el oscurantismo conformista.

Los hombres supersticiosos, dice Voltaire, afectan a la sociedad como los “cobardes” afectan a un ejército: llenan con pánico y terror a los demás. La fe requiere que creamos ciegamente y caso cerrado, no se necesita más nada. Para Voltaire, la ciencia y la filosofía tienen que ir más allá, no deben conformarse, no deben convertirse en una secta religiosa porque no escriben para las masas, su objetivo no es conmover el mundo, sino encontrar respuestas a preguntas complejas.

Con esto, nos dice que hay diferencias entre Francia e Inglaterra, en especial marcadas por la figura de Descartes en la primera y la de Newton en la segunda.

Según Voltaire, Descartes fue rechazado porque la verdad en Francia estaba secuestrada por los escolásticos. Descartes, eventualmente, moriría a los 53 años rodeado de “académicos” que lo odiaban.

La vida de Newton, por otro lado, fue diferente: vivió 84 años, tranquilo, feliz, y siendo honrado por su país. Su fortuna fue nacer en una nación libre que cultivaba la razón.

Lo importante de esta historia es que hay que apreciar a nuestros cerebros, a pesar de que cometan errores, pues al buscar la verdad, construyen el camino para que otros culminen el viaje.

Sobre las artes

Con respecto a Shakespeare, Voltaire reconoce su grandeza, pero a la vez cree que esa grandeza ha sido una nube negra para Inglaterra porque muchos lo han intentado imitar sin entender que no deben hacerlo, porque la audiencia demanda mucho más, porque los autores quieren ser más correctos y se arriesgan menos, porque las “monstruosidades” de Shakespeare complacen más que la nueva “elegancia”.

Con respecto a la comedia, dice es difícil entenderla si no se entiende el contexto social y todos sabemos que un chiste explicado sale malo. Ve en la tragedia, por otro lado, un carácter mucho más universal, con preocupaciones que aquejan a toda la humanidad.

Sobre la academia

Voltaire opina que la academia en Inglaterra no está tan bien regulada como en Francia. En la primera, puedes pagar para ingresar. En la segunda, ve dos elementos que la hacen superior: recompensas y reglas, las cuales exigen que un académico deba conocer su rama lo suficiente como para poder competir con otros pensadores por ser admitido.

Voltaire también cree que los franceses no se deberían enfocar tanto en felicitar a sus predecesores en sus ensayos, ya que esto conlleva a discursos aburridos que intentan ser más inteligentes de lo necesario y lo que hacen es reciclar ideas viejas. Esto, a su modo de ver, no se debería publicar, sino que la academia debe gastar su tiempo en asuntos más difíciles y útiles, investigaciones que beneficien a la humanidad, no contenido frívolo. En vez de publicar cumplidos todos los años, dice, deberían corregir y editar los errores.

Sobre escribir cartas que describen otros países

Hay gente que cuando viaja a un país cree conocer ese país.

Hacer turismo por 1-2 semanas, no es lo mismo que experimentar las luchas, las contradicciones, los desagravios de una nación.

Ir a Disney, no significa conocer EEUU.

Ir a la Torre Eiffel, no significa conocer a Francia.

Ir al Coliseo, no significa conocer a Italia.

Ir al Salto Angel o a una playa en Margarita, no significa conocer Venezuela.

Pero también pensémoslo así: visitar Chacao, no es lo mismo que visitar el 23 de Enero, visitar un país en los ’70, no es lo mismo que visitarlo en los ’90, o en el 2015.

Voltaire concluye diciendo algo similar, ya que él no podría establecer la realidad inglesa: las cosas cambian, los eventos se contradicen, lo que es verdad ahora puede no serlo después.

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