¿Qué significa ir más allá del bien y del mal según Nietzsche?

friedrich nietzsche

Emocional reseña de Más Allá del Bien y del Mal por Friedrich Nietzsche. ¿La vida es voluntad de poder? ¿De qué trata esta controversial e influyente obra?

Leer a Friedrich Nietzsche es una verdadera montaña rusa. A veces te va a emocionar y a inspirar, después te enoja e irrita. Y hay una línea fina, donde si no entiendes el fundamento de su filosofía, puedes correr el riesgo de tomar sus postulados como “objetivos” cuando es la misma objetividad lo que cuestionó.

Por eso, comencemos con el Nietzsche que te hace enojar, para llegar al fondo de su filosofía y al fondo de lo que significa ir “más allá del bien y del mal”.

Una pregunta que me hice mientras me leía esta obra fue: ¿lo que Nietzsche propone es una filosofía que lleva la contraria por llevar la contraria?

Uno puede pensar que Nietzsche a veces defendía lo indefendible para incitar a las personas a desafiar sus “dogmas”, una filosofía inconforme, incómoda, y solitaria, que iba en contra del “rebaño”.

Por eso es que quizá se puede interpretar que cuando Nietzsche hablaba en contra de la mezcla de razas era para cuestionar la modernidad de su época y no porque fuera racista, que cuando Nietzsche criticaba a las mujeres, era para desafiar los sentimientos de inclusión de su época, más que por misoginia.

Sin embargo, debo decir que me dio la impresión que cuando Nietzsche parecía ser racista, es porque era racista, cuando insultaba a las mujeres, era por misoginia, e incluso cuando aplaudía a los judíos, no era porque entendiera, como ahora, que el anti-semitismo surge de la ignorancia, de la generalización, de un odio irracional cultivado a través de los años, sino que aplaudía a los judíos por su “naturaleza”, esa naturaleza que hace al judío naturalmente distinto al inglés y al francés. Para Nietzsche algunos de los problemas de la modernidad precisamente surgen cuando las razas se mezclan, no por mera xenofobia, no por el rechazo al Otro, sino porque cuando las razas se mezclan también mezclan sus instintos naturales lo cual genera parte del caos y la confusión moderna.

Eso que Nietzsche creía entender por la naturaleza del ser humano, es el corazón de varios de los conceptos que propone.

Lo innato como clave para entender a Nietzsche

Tomemos como referencia la siguiente cita, en la que, según Nietzsche, a las mujeres:

“Se las quiere ‘cultivar’ aún más y, según se dice, se quiere, mediante la cultura, hacer fuerte al ‘sexo débil’: como si la historia no enseñase del modo más insistente posible que el ‘cultivo’ del ser humano y el debilitamiento, es decir… el enfermar de la fuerza de la voluntad, han marchado siempre juntos, y que las mujeres más poderosas e influyentes del mundo (últimamente, la madre de Napoleón) han debido su poder y su preponderancia sobre los varones precisamente a su fuerza de voluntad  ¡y no a los maestros de escuela! Lo que en la mujer infunde respeto y, con bastante frecuencia, temor es su naturaleza, la cual es ‘más natural’ que la del varón, su elasticidad genuina y astuta, como de animal de presa, su garra de tigre bajo el guante, su ingenuidad en el egoísmo, su ineducabilidad y su interno salvajismo, el carácter inaprensible, amplio, errabundo de sus apetitos y virtudes” – Friedrich Nietzsche en “Más Allá del Bien y el Mal“.

Nietzsche intenta establecer que lo innato es lo distinguible, las mujeres son lo que su fuerza de voluntad natural les permite y no su educación.

En ese sentido, denota la influencia de Sócrates:  el espíritu recolecta la memoria y la virtud preexiste en nosotros.

Y ese es el mayor problema que tengo con la filosofía de Nietzsche: su obsesión por establecer el mundo natural intuitivamente, sin integrar el conocimiento empírico.

Hay que aproximarse a Nietzsche con cautela para no caer en la confusión, aquella que los nazis interpretaron de una manera y Deleuze o Derrida de otra.

Esa idea de que la naturaleza de las personas está establecida de una manera estricta, no es más que “mi” manera de percibir lo innato.

¿Quién dice que lo natural de la mujer es su “interno salvajismo” o su “garra de tigre bajo el guante” o ¡su ineducabilidad! cuando las mujeres tienen tantas personalidades que es ridículo establecer tal cosa como innata en todas ellas?

Algo así debe ser lo que opinan  en la Arabia Saudita contemporánea. Pero en realidad, este razonamiento se utiliza hoy en día de muchas maneras: en el machismo, en el racismo, en el etnocentrismo, etc. Es un razonamiento moral, subjetivo, y prejuicioso.

Hay que ir de lo simple a lo complejo. Suena incluso ridículo tener que explicarlo. Y, sin embargo, este modo de pensar persiste, créanme que persiste.

Lo que Nietzsche creía entender sobre la naturaleza del ser humano, está intrínsecamente aunado en su filosofía, por lo que es peligroso leerlo con ligereza.

La voluntad de poder como narrativa

Sin embargo, al ver la voluntad de poder como una narrativa entre muchas, en vez de como una ley natural suprema podemos interpretar la filosofía de Nietzsche de manera positiva.

¿Qué es la voluntad de poder?

Según Nietzsche, ella forma parte de la naturaleza de las personas. La vida es “voluntad de poder”, todos tenemos más o menos poder, que lo utilizamos según corresponda. Lo natural es querer expresar ese poder. Por eso es que el maestro domina al esclavo y el esclavo se subleva para convertirse en maestro, los que son nobles alguna vez también fueron bárbaros.

Personalmente, veo la voluntad de poder como nuestra iniciativa y proactividad para derrotar las condiciones que nos impiden alcanzar nuestro potencial como seres humanos.

Un factor son las relaciones de poder. El bárbaro en algún momento dijo: “ya no más” y expulsó su fuerza interna para no dejarse dominar y convertirse en noble.

Los nazis dirigieron la voluntad de poder alemana hacia la oscuridad y con resultados catastróficos.

Gandhi y Martin Luther King Jr., por otro lado, expresaron su voluntad de poder con la loca idea de que tanto la resistencia como la conquista se pueden lograr de manera pacífica.

Otro factor de la voluntad de poder es psicológico, es decir, tiene que ver con la actitud individual que afecta nuestras vidas.

¿Cómo derrotamos el miedo? ¿Cómo nos decimos que sí es posible emprender, tomar riesgos, evolucionar, ser el mejor profesional posible, vencer la pereza, encontrar un propósito para nuestras vidas?

Mucho de esto, sin duda, es una decisión individual.

Consecuentemente, la superación personal es voluntad de poder y no necesariamente implica una lógica de dominación.

¿Qué significa ir más allá del bien y del mal? 

Nietzsche quería que cuestionáramos precisamente lo que creíamos conocer del mundo, nuestra filosofía, nuestra moral, que incluso lo cuestionáramos a él, porque los filosófos, los científicos, los artistas, somos todos prejuiciosos, la diferencia es que unos lo admitimos y otros no.

Es paradójico que el prejuicio es uno de los aspectos más “innatos” del ser humano y, sin embargo, lo podemos superar a través del pensamiento consciente, a través de la educación, porque superarlo no es algo que ocurre de la noche a la mañana: moldear y cambiar las “narrativas” reforzadas en nuestras mentes, afectar nuestro inconsciente, es algo que ocurre con el tiempo.

Nuestros “prejuicios” y nuestra “vanidad”, nos producen la necesidad de creer que estamos en lo correcto, y al tener esa voluntad de justificarnos, buscamos argumentar nuestra “perspectiva” más que buscar la “verdad” que tanto pregonamos. Por lo que, para encontrar las respuestas necesarias, primero tendríamos que admitir nuestras disposiciones, nuestros contextos, nuestra subjetividad.

Ir más allá del bien y del mal es simple: no pintar en blanco y negro, sino buscar los matices.

Esa es la base de la teoría de Nietzsche, un fundamento sin duda “liberador”.

Pero no es perfecto, el mismo autor negaría que hubiese tal cosa.

Su filosofía puede ser liberadora y a la vez “solitaria”.

¿Nietzsche proponía llevar la contraria por llevar la contraria para salir del rebaño y superar los dogmas?

Creo que su método tiene mucho de eso. Creo que donde parecía ser racista era porque su irreverencia le exigía decir las cosas como él las creía: le doliera a quien le doliera.

Y por eso estoy en desacuerdo con la forma en que Nietzsche pretende ir más allá del bien y del mal: porque es un proyecto que, al buscar independizarse del “mainstream” puede ser tan radical que justifica lo injustificable. No es necesario ser solitario para ser “crítico”, entender lo complejo, y superar nuestros dogmas, ya que también necesitamos aprender a llegar a consensos, los cuales a su vez no significan que vivamos en el “rebaño” sino que los consensos son necesarios para vivir en sociedad, para progresar moralmente, para superar nuestros prejuicios.

A través de la dialéctica, de la ética, de los descubrimientos científicos, y de la inconformidad podremos superar los dogmas.

Hay que ir de lo simple a lo complejo.

Hay que ser críticos y también llegar a consensos.

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