El procomún y la nueva economía del internet

El procomún y la nueva economía del internet

En “La Riqueza de las Redes”, el profesor de Harvard, Yochai Benkler, expone su teoría sobre la nueva economía del internet basada en el procomún.

El texto, fue publicado inicialmente con la editorial de la Universidad de Yale, pero también está disponible gratis con la licencia Creative Commons. Aquí el link del PDF en español: http://icariaeditorial.com/pdf_libros/la%20riqueza%20de%20las%20redes.pdf y el original en inglés: http://www.benkler.org/Benkler_Wealth_Of_Networks.pdf

Este libro es un proyecto masivo y, sin pretender que sea perfecto (o que tal cosa exista), de lectura obligatoria para los estudios económicos, liberales, y comunicacionales.

Quienes sepan un poco de economía, ya se habrán dado cuenta que “La Riqueza de las Redes” es un homenaje a la obra de Adam Smith “La Riqueza de las Naciones” (1776).

Es importante entender que desde la época de Adam Smith, los estudios económicos y filosóficos han evolucionado.

Pero, además, las sociedades también han cambiado.

En este caso, desde la perspectiva de los estudios liberales, el ensayo de Benkler complementa otras teorías y observaciones (por ejemplo, las de Manuel Castells) sobre los cambios estructurales que han provocado las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).

Benkler analiza estos cambios, no desde una perspectiva utópica, sino en comparación con los modos de producción industriales que caracterizaron tanto a las economías como a los medios masivos del siglo XX.

A continuación, resumiré algunas de las ideas principales del libro.

La riqueza de las redes: dos cambios fundamentales 

La información, el conocimiento, y la cultura son centrales para la libertad y el desarrollo humano. Sus modos de producción e intercambio afectan la manera en que vemos el mundo.

Hoy en día, percibimos el desarrollo de un ambiente informacional en red que está cambiando la “estructura” tradicional de los mercados y las sociedades.

Estos cambios han incrementado el rol de la producción no mercantil, tanto individualmente como en esfuerzos cooperativos. En la actualidad, los individuos son más libres de tomar un rol activo en el intercambio de información, conocimiento, y cultura en relación con la economía industrial tradicional.

Se observan dos cambios principales:

1) A una economía centrada en información (servicios financieros, contabilidad, software, ciencia), cultura (cine, música), y la manipulación de símbolos.

2) A un ambiente comunicacional expandido por el internet. Esto permite que la producción no mercantil aumente su rol productivo en información y cultura, con una organización mucho más descentralizada de lo que se vio en el siglo XX.

Estos cambios conformarían la “Economía de la Información en Red”, caracterizada por la acción individual descentralizada, llevada a cabo a través de mecanismos distribuidos no mercantiles y donde las estrategias privativas (propiedad, patentes, derechos de autor) dejan de ser tan preponderantes como en la economía de la información industrial.

Como resultado, vemos que la creatividad humana y la economía informacional constituyen el núcleo de la Economía de la Información en Red, a diferencia de la economía industrial caracterizada por el acero, el carbón, y la manufactura.

Tres observaciones sobre la Economía de la Información en Red

1) Las estrategias no privativas se han vuelto más importantes en la producción de la información en comparación con, por ejemplo, la producción de acero o autos. La educación, las artes, las ciencias, el debate político, las disputas teológicas, entre otros, tienen motivos menos mercantiles que la industria automotriz. A medida en que se remueve la barrera material, estos modos de producción no mercantiles ni privativos se volverán cada vez más importantes para el sistema de producción de información.

2) Ya tenemos evidencia del desarrollo de un sistema de producción no mercantil en el que los individuos pueden conectar con millones alrededor del mundo.

3) El cambio más radical e increíble para los observadores es el nacimiento de un modo de producción de información, conocimiento, y cultura, efectivo, cooperativo, y entre iguales. Esto es posible gracias al software libre y abierto, expandiéndose a la producción de enciclopedias, noticias, libros, comentarios, entretenimiento, etc.

Las características aquí observadas no quieren decir que la gente deje de buscar oportunidades mercantiles. Lo que quiere decir es que si quieres realizar una actividad de manera individual o cooperativa que requiera creatividad, una computadora, y una conexión a la red, tienes a tu disposición nuevos modos de producción para lograrlo.

Producción entre iguales basada en el procomún (Commons-based peer production)

Este es uno de los conceptos más importantes del libro, ya que sugiere que la red ha hecho posible un nuevo modo de producción radicalmente descentralizado, colaborativo, y no privativo.

Estas son las diferencias entre “propiedad” y “procomún”:

1) Propiedad: la ley determina que una persona particular tiene la autoridad para decidir cómo se utilizará un recurso. Esa persona puede vender ese recurso, regalarlo, o “casi” hacer lo que quiera con él. Debido a que la propiedad concentra el poder para decidir lo que se debe hacer con un recurso, es “asimétrica”. Esa asimetría permite que exista un “dueño” que decide lo que se debe hacer con el recurso.

2) Procomún: se refiere a una manera institucional de estructurar los derechos al acceso, uso, y control de recursos. Es lo contrario a la “propiedad”. Ninguna persona tiene control exclusivo sobre el uso y la disposición de un recurso particular.

Importante hacer énfasis en que un conjunto de parámetros en la red hacen posible el “procomún”. No lo impone un gobierno ni una institución específica. Las herramientas están a la disposición de los individuos y ellos a través de motivaciones intrínsecas llevan a cabo proyectos individuales o cooperativos.

Existen cuatro tipos de procomún, basados en dos parámetros:

1) Si el procomún está abierto a cualquier persona o a un grupo definido. Por ejemplo, los océanos, el aire y la red de carreteras son procomunes abiertos. Mientras que un consenso de pastoreo donde el acceso está restringido a los miembros del pueblo o asociación constituyen recursos comunales restringidos.

2) Si el procomún está regulado o no. Por ejemplo, las aceras y las calles son procomunes regulados, pero de manera simétrica en vez de asimétrica.

Finalmente, el autor define:

– “Basado en el procomún”: como el emprendimiento cooperativo que no está construído con los modos de exclusión asimétrica típicos de la propiedad. Es una libertad para interactuar con recursos y proyectos sin tener que pedirle permiso a nadie, enmarcado en la producción basada en el procomún y entre iguales.

– “Producción entre iguales”: Se refiere a los sistemas de producción que dependen de la acción individual autodeterminada y descentralizada.

Algunas mejoras de la Economía de la Información en Red sobre las capacidades individuales 

1) Mejora la capacidad de los individuos de hacer más para y por ellos mismos.

2) Mejora su capacidad de realizar actividades con otros sin mayores barreras en organización, precios, y modelos jerárquicos.

3) Mejora su capacidad de hacer más en organizaciones formales que no operan en el mercado.

TV vs Internet: cambios en la esfera pública

El cambio estructural también incluye las capacidades y posibilidades que presenta una nueva esfera pública en red que complementa a los mercados y los medios masivos.

Esta nueva esfera pública en red ha sido criticada desde dos perspectivas:

1) Genera infoxicación, o información en exceso, que dispersa la atención de los individuos a muchos contenidos, sin permitirles concentrarse cualitativamente en los más relevantes.

2) No es tan descentralizada como se creyó inicialmente en los años ’90.

Benkler dice que la gente no gana autonomía solamente cuando tiene muchas opciones de información, lo alternativo/cualitativo importa, ya que si quieres tomar una mejor decisión, debes exponerte a perspectivas distintas no solo el “mainstream” o lo que sea que tú quieres escuchar.

Sin embargo, Benkler también cree que estas críticas no deberían empezar con las exageradas promesas de los ciber-utópicos, sino que se deberían comparar directamente con las mejoras sobre la esfera pública de los medios masivos, la cual presenta sus propios problemas:

1) Los medios masivos emiten observaciones básicas y limitadas de un pequeño número de periodistas que dejan por fuera e invisibilizan a mucha gente.

2) Como el mercado está concentrado, le da a los dueños suficiente poder para influenciar la información y la opinión.

3) Incluso si los dueños de medios comerciales no utilizan su poder de esta manera, pueden producir programas para captar grandes audiencias, diluyendo contenidos y simplificando fenómenos complejos, en vez de aportarle verdaderos desafíos y críticas a la discusión pública.

La esfera pública en red presenta algunas ventajas iniciales sobre este sistema: No está controlada por los dueños de los medios, no es tan corruptible por el dinero como los medios masivos, y no depende únicamente de los periodistas, ya que ahora los individuos también pueden cumplir el rol de “watchdog” afectando y vigilando informaciones relevantes para el debate público, de manera descentralizada.

La esfera pública en red puede responder a las críticas en su contra de la siguiente manera:

1) Existen mecanismos de filtración y acreditación en los modos de producción no mercantiles y entre iguales.

2) La evidencia empírica demuestra que los usuarios utilizan la red, de tal manera que la información fluya de manera ordenada y mucho menos centralizada que en los medios masivos. Lo que ocurre es que se forman grupos de sitios organizados alrededor de los intereses de comunidades específicas. Por ejemplo: las redes de bomberos australianos enlazan las redes de otros bomberos australianos. A través de este patrón la red concentra la atención en grupos que tienen mecanismos de filtración y acreditación propios. Debido a que estos grupos se basan en intercambios de interés mutuo, es más difícil comprarlos o censurarlos en comparación con los medios masivos como la TV.

Conclusiones

El autor concluye diciéndonos que las decisiones que tomemos en esta década son importantísimas.

Al explicar la lucha que habrá entre los sistemas de derechos de autor y propiedad tradicionales en contra de los nuevos sistemas de producción social en red, propone un conjunto de políticas que tomen en cuenta las ventajas de la producción entre iguales basada en el procomún, sobre todo su eficacia a la hora de utilizar la creatividad humana para innovar así como crear nuevos patrones culturales y comunicacionales, que puedan afectar la economía y el desarrollo social de manera positiva.

Si bien esto es cierto, seguimos teniendo una mente característica de los viejos modos de producción del siglo XX. Nos cuesta reconocer, entender y creer en estos nuevos modos de producción. Si no sabemos cómo funcionan, no podemos crear políticas que nos permitan aprovechar sus ventajas.

Por eso el libro de Yochai Benkler es tan importante.

“Como resultado del conflicto ideológico y militar con el comunismo por un lado, y de la elegancia teórica de una solución simple y manejable por el otro, hacia el final del siglo XX los legisladores y sus asesores llegaron a creer que la propiedad sobre la información y la innovación equivalía a la propiedad sobre los relojes y los automóviles” – Yochai Benkler en La Riqueza de las Redes (2006)

Referencias

Benkler, Y. (2006). La Riqueza de las Redes. Icaria Editorial, traducida por Florencio Cabello y Andoni Alonso, recuperado el 08 de junio de 2015. disponible con la licencia Creative Commons en: http://icariaeditorial.com/pdf_libros/la%20riqueza%20de%20las%20redes.pdf

Benkler, Y. (2006). The Wealth of Networks. Recuperado el 08 de junio de 2015. disponible con la licencia Creative Commons: http://www.benkler.org/Benkler_Wealth_Of_Networks.pdf

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