Canclini: nuestra sociedad ya no tiene un relato unificador

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Reseña: “La sociedad sin relato” por Nestor García Canclini. Un análisis de la cultura y el arte contemporáneo.

Este libro es todo lo que “La Civilización del Espectáculo” de Mario Vargas Llosa quiso ser, pero no pudo.

Estoy siendo injusto: Canclini es un teórico y antropólogo con décadas de experiencia analizando la cultura desde su multidimensionalidad.

Vargas Llosa es un ganador del Premio Nobel con una opinión importantísima sobre el campo en el que se desempeña.

El problema es que la opinión de Vargas Llosa se enmascara de objetiva, lógica y racional, pero es subjetiva, melancólica y recalcitrante. Argumenta burlándose, exagerando, generalizando y obviando las pruebas fácticas. Donde Vargas Llosa critica al espectáculo, su ensayo escandaliza. Donde Vargas Llosa critica la banalización de las artes, su ensayo banaliza el estudio social de las mismas y de hecho lo retrasa cien años. Donde Vargas Llosa critica el pastiche, hace un collage de artículos de opinión.

¿Por qué soy tan odioso con uno de los mejores escritores en la historia de Latinoamérica?

Nada tiene que ver con “La Ciudad y los Perros” sino con lo que “La Civilización del Espectáculo” pretende ser: un llamado a recuperar la cultura jerárquica y desigual de las élites en este “desastre” de mundo donde lo único que le importa a la gente es el “hedonismo”. No es que niegue que el entretenimiento sea un factor, para nada, hay muchísimo de eso, pero estos fenómenos son muy complejos. Nuestra sociedad es mucho más compleja que el mero espectáculo y a veces sentí que Vargas Llosa se burlaba de nuestra “superficialidad” desde su carroza de oro en un tono neo-apocalíptico  y neo-conservador.

Lo que más me preocupa es la negación de los logros del presente: cada vez hay menos pobres y analfabetas, cada vez encontramos más curas a enfermedades, y con todas nuestras contradicciones, progresamos cada vez más para vivir en sociedad. ¡Ah! Y cada vez hay más oportunidades para los artistas, entre quienes se inmiscuyen obras no tan buenas en los Best Sellers, pero la cantidad de textos de calidad que llegan a sus listas en las ciencias y las artes es abrumadora. Yo los invito a que vayan por ejemplo a ver los Best Sellers, las recomendaciones literarias o el “Top 10” de periódicos como el New York Times, así como también los nominados a los Pulitzer.

Además, el arte puede convivir en su multiplicidad: hoy me leí a Vargas Llosa, mañana me leo a Rowling. Hoy vi Birdman, mañana veré Los Vengadores, La gente necesita espacio para escapar, compartir, divertirse, así como también para nutrir su conocimiento, desafiarse, ser críticos, superar sus malos prejuicios. Veamos entonces esa mediaciones. Enseñémosle a la gente a no conformarse, a no creer que se las saben todas más una, a buscar el conocimiento, pero para lograr eso no deberíamos ignorar todo lo demás.

El presente no es perfecto, pero Vargas Llosa lo reduce al espectáculo comparándolo con un pasado idílico.

Ser demasiado apocalíptico o demasiado utópico es peligroso porque nos hace perder de vista elucidaciones más complejas.

Quizá parezca demasiado arrogante al irrespetar de esta manera a un Premio Nobel, pero no me gustó su libro por las opiniones aquí expuestas. Si les parecí demasiado recalcitrante, entonces disculpen que critique los discursos recalcitrantes con un discurso recalcitrante.

Admito que Vargas Llosa en parte tiene razón: en vez de recomendar libros que banalizan y espectacularizan dinámicas complejas, deberíamos recomendar libros como el de Canclini.

La sociedad sin relato

“La sociedad sin relato”, no es aquella en la que no existen las narrativas, sino que es la “condición histórica en la que ningún relato organiza la diversidad en un mundo cuya interdependencia hace desear a muchos que exista” (García Canclini, 2010).

“Un mundo acaba no sólo cuando hay que archivar las respuestas, sino cuando las preguntas que las originaron pierden sentido” (García Canclini, 2010).

No podemos reducir la cultura a la ideología.

Si existe confusión es porque nos encontramos ante el “ocaso de visiones totalizadoras que ubiquen las identidades en posiciones estables” (Canclini, 2010).

La hipótesis de Canclini es que el arte hoy en día es el lugar de la “inminencia”.

Inminencia: Cualidad de inminente, especialmente tratándose de un riesgo.

Inminente: Que amenaza o está para suceder prontamente. (Diccionario de la RAE)

Como ya no debemos pretender seccionar el arte en “campos” y como el arte se intersecta con otras disciplinas, entonces se define un arte “postautónomo”:

“proceso de las últimas décadas en el cual aumentan los desplazamientos de las prácticas artísticas basadas en objetos a prácticas basadas en contextos hasta llegar a insertar las obras en medios de comunicación, espacios urbanos, redes digitales y formas de participación social donde parece diluirse la diferencia estética” (Canclini, 2010).

Existe una reconfiguración de las artes visuales pero no en una sola dirección.

Debido a esto, el arte no se evalúa únicamente desde la antropología, mucho menos la sociología o la semiótica, sino desde la  transdisciplinariedad.

Para ello no podemos limitarnos a evaluar el arte desde los “conceptos”, intentando ponerle un concepto a la realidad, de manera que cuando ese rígido concepto no defina más la realidad, entonces digamos que vivimos en la era de la confusión y el caos.

La etnografía debe, en primer lugar, describir lo que sucede. Y luego problematizar las relaciones sociales que observa.

Canclini concluye su ensayo con seis puntos básicos (recomiendo mucho el libro para profundizar sobre un conjunto de aspectos):

1) ¿Hay una estética postautónoma? Este libro no establece “una normativa sobre el arte que debe hacerse” sino que intenta “describir el paisaje actual de esta práctica observando lo que sucede en algunos talleres, obras, museos, subastas, públicos, teorías y criticas del arte” (García Canclini, 2010).

2) Tensiones entre estructura y creatividad. “Quedó atrás la época en que el valor estético se reducía a ser un efecto del campo, de la posición de autoridad del creador, del mercado y de la credulidad de los espectadores. Las estéticas posibles son las que aceptan lo intempestivo. La sociología del arte se vuelve etnografía de un paisaje de interacciones culturales, de ansiosos modos de nombrar, que se alteran una y otra vez. Estamos en la inminencia y llamamos arte a las maneras de trabajar en ese umbral. No para ingresar a un territorio sino para describir una tensión” (García Canclini, 2010).

3) Hacer sociedad de otro modo: No estamos en una etapa postinstitucional: “si bien muchos artistas se niegan a representar a sus naciones, decir que la globalización nos lleva a un tiempo posnacional, de nomadismo despreocupado, es olvidar al 97% de la población mundial que sigue viviendo donde nació y que la mayoría de los artistas sólo resuenan dentro de su país… Tampoco avanzamos declarándonos habitantes de un momento pospolítico” (García Canclini, 2010).

4) El papel del arte en los desórdenes, en la pérdida del relato: “Así como la autonomía relativa del campo artístico es valorable dentro de una sociedad para defender la innovación y la crítica social frente a la censura política o religiosa considerar la singularidad de la división internacional del trabajo cultural puede facilitar avances más allá de las desigualdades económicas y jerarquías globales del poder político” (García Canclini, 2010).

5) ¿Sociologia o antropología? ¿Optimismo o pesimismo? El patrimonio se debe ocupar “no sólo de los bienes sino de los usos… Pasar de lo local a la comparación entre sociedades de la etnografía a la teoría social… una teoría abierta al desorden social… escuchar a los actores… detenerse en lo cualitativo… Ni el pesimismo ni el optimismo son conceptos productivos en la investigación social” (García Canclini, 2010).

6) Lo que puede llegar. “Una estética de la inminencia no es una estética de lo efímero… Una estética de la inminencia es un modo no patrimonialista de trabajar con la sensibilidad… La tarea del arte no es darle un relato a la sociedad para organizar su diversidad, sino valorizar lo inminente donde el disenso es posible… Los modos más interesantes de hacer prevalecer hoy la forma sobre la función no son el diseño conformista del marketing y la publicidad política, sino las experiencias para sublimar la memoria sin cancelar el drama y disfrutar los nuevos modos de acceso” (García Canclini, 2010)..

Referencias

Diccionario RAE.

García Canclini en “La sociedad sin relato” (2010).

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